Daniel Lacalle (Madrid, 1967) no se anda con rodeos. El economista lleva tres décadas visitando Ibiza y tiene bastante claro quiénes son los responsables de que vivir y trabajar en la isla se haya convertido en una carrera de obstáculos. En esta ocasión, ha estado en Formentera en un acto organizado por Onda Cero.
Reparte críticas a la izquierda, advierte al PP de las consecuencias de su falta de valentía y arremete contra un modelo turístico que, a su juicio, amenaza con convertir Ibiza en un paraíso exclusivo para millonarios. Entre anécdotas, ironías y alguna comparación demoledora, plantea soluciones para una isla que, asegura, tiene mucho más futuro del que muchos quieren hacernos creer.
—Ibiza es uno de los territorios que más riqueza generan en España, pero donde cada vez resulta más difícil vivir con un salario medio. ¿Esto es un problema de reparto de la riqueza o es un modelo económico que ha dejado de funcionar para buena parte de sus residentes?
—Ninguna de las dos cosas. La riqueza no se reparte. El enorme crecimiento de Ibiza en las últimas décadas y esa enorme mejora de oportunidades ha generado muchísimo progreso y muchísima riqueza para todos. Lo que hay es un problema de vivienda. Y el problema de vivienda es un problema de no entender la importancia de generar el suficiente nivel de oferta de vivienda para los picos de demanda.
—Mi tesis es que el problema empieza en los años 2000, cuando gobiernos de izquierdas hacen una moratoria urbanística que dispara los precios en semanas. Desde entonces estamos en una burbuja inmobiliaria. A la vez, la administración no ha hecho nada en el tema de la vivienda asequible.
—Sí, el problema de ese tipo de medidas que parecen sociales, como una moratoria de vivienda, es que lo que generan es exactamente lo contrario a lo que fingen defender. Y ellos lo saben. Es lo que estamos viendo con los decretos de vivienda del Gobierno socialista. Una vez que se implementan, aunque cambie el gobierno, es muy difícil revertirlo. En Ibiza hay que eliminar normas, no convivir con malas normas. Como tú bien dices, hay un punto de inflexión en el que el acceso a la vivienda pasa de estar ligeramente tensionado a convertirse en una crisis. Y eso viene directamente del intervencionismo. Yo he visto estos días en Ibiza antiguos polígonos abandonados, literalmente eriales. Ahí es donde se puede construir vivienda asequible y se puede hacer un desarrollo que además mejora la sostenibilidad.
—El problema es que tienes, por un lado, una izquierda que no va a ir a más en ese sentido porque se aferra a la protección del territorio y a las señas de identidad y, por otro lado, a un PP que no se atreve.
—Lo primero que hay que hacer desde la sociedad civil es recordarles a los que no se atreven que se tienen que atrever. O lo hacen o van a tener un grave problema electoral. Y a los de la izquierda hay que decirles que un vertedero no es la identidad de Ibiza. Que eso no es proteger. Hay que rechazar frontalmente ese mensaje de la identidad y la protección, que es falso. La identidad de Ibiza y la protección del medio ambiente se consiguen con un crecimiento que trae mejor turismo, más oportunidades de empleo y mayor calidad de vida.
—Con los gobiernos de Francina Armengol se hizo muy poco en vivienda asequible. Y da la impresión de que esa inactividad tenía la pretensión de poner límites a la llegada de gente a la isla.
—Fíjate en qué profundamente incoherente e hipócrita es la política de la izquierda, que te habla de vivienda asequible y no construye ni una sola vivienda pública, o prácticamente ninguna, y después te dice que hay que limitar el turismo y el crecimiento por una cuestión de identidad. Lo único que está haciendo es un modelo para ultrarricos.
Las políticas socialistas solamente benefician a los ultrarricos. ¿Por qué? Si se disparan los precios en Ibiza y se limita todo, a una persona que le da exactamente igual pagar 1.200 euros la noche por un hotel que pagar 2.000, fenomenal. Al que estás hundiendo es al pequeño comercio, al camarero, a la persona que trabaja en hostelería en un hotel de tres o cuatro estrellas. El socialismo siempre ha beneficiado a los ultrarricos y ha perjudicado a los que finge defender.
Y ese modelo mal llamado identitario y de protección no protege. Donde hoy está The Site Hotel, antes era un erial, un auténtico desastre. Ahora han montado dos hoteles estupendos y toda el área está muchísimo mejor cuidada. El turismo sostenible y el crecimiento bien planificado, con buenas calidades, es lo que te da la protección.
—Pero ahora tienes esta situación en la que las empresas y el propio sector público tienen muchísimas dificultades para encontrar personal. Se ponen parches como el programa Lloguer Segur, que ha sido un fracaso. O la propuesta del Consell de hacer residencias para trabajadores temporales pero que no ha pasado de propuesta. Se proyecta vivienda pública pero a largo plazo. ¿Qué haces ahora?
—Es que en el momento en el que pones como única solución al sector público, nunca hay solución. El sector público está para administrar, no para promover. Y jamás lo ha hecho bien en ningún sitio. No tenemos que inventar nada. Te vas a Carmel-by-the-Sea, a Laguna Beach, a Fiyi, a Indonesia... En todos esos sitios se ha desarrollado el turismo sin problemas para alojar a los trabajadores. Por ejemplo, si abres un hotel con 400 habitaciones, haces otras 100 para los empleados. Pero los empresarios te cuentan que les dan una concesión para hacer un hotel y solo una parte mínima es urbanizable. El problema siempre es el intervencionismo.
Hay que utilizar la legislación que ya existe para garantizar unas condiciones mínimas de salubridad a los trabajadores.
—Eso se hacía antes aquí y, tras estallar el escándalo porque uno lo hacía mal, se empezó a legislar para que no se hiciera más.
Es una vergüenza. Legislar desde la culpabilidad preventiva de que el empresario es muy malo te lleva al desastre que se ha acumulado desde los gobiernos de izquierda hasta ahora en Ibiza. Lo que hay que hacer es utilizar la legislación que ya existe para garantizar unas condiciones mínimas de salubridad a los trabajadores. Tenemos un Leviatán de normas y leyes y la política cree que la solución para cualquier problema es otra ley.
Cuando Clint Eastwood llegó a la alcaldía de Carmel-by-the-Sea, la ciudad era un auténtico vertedero. Todo eran leyes para, entre comillas, «proteger». Cuando las quitó, la ciudad pasó a ser mucho más bonita, sostenible y verde, y los residentes estaban más contentos. No se trata de no tener regulaciones. Se trata de tener una regulación con sentido.
—Aquí tenemos muchas normas pero ni siquiera somos capaces de hacer una legislación que contemple las necesidades y características de cada isla. Un ejemplo son los planes residenciales estratégicos, que no parece que se vayan a traducir en los miles de pisos anunciados.
—El gran problema de estos anuncios es que están diseñados para que el impacto sea el anuncio, no el resultado. Y las políticas sociales y de urbanismo no se deben juzgar ni por el titular ni por la intención, sino por el resultado. El gran problema de España es que se juzgan las políticas por la intención o por el nombre.
—Parece que casi ningún político entiende que hace falta más oferta.
—Le voy a decir por qué. Hay dos incentivos y dos desincentivos. El primer beneficiario de que la vivienda sea cara y escasa es el poder político, porque se dispara la recaudación. El segundo incentivo es que cuanto más grave sea el problema, más creerá la gente que tiene que darle poder a los políticos.
Ahora vamos a los desincentivos. Si te presentas a unas elecciones diciendo que hay que construir mucha más vivienda, hacer depuradoras más rápido y reducir trabas regulatorias, tienes a toda una batería mediática y política que te acusará de promover la burbuja o de ser un especulador. Por eso muchísimos ayuntamientos están aterrados de liberar suelo. Y el otro desincentivo es que si llego al gobierno el 1 de enero y me pongo a trabajar para construir vivienda pública, dentro de cuatro años el que venga detrás se hará la foto inaugurándola.
Mi preocupación es que lo que hoy es un problema y una molestia va a ser una crisis dentro de cuatro años.
Yo tenía amigos que hace años venían a Ibiza a trabajar en verano, ganaban dinero y volvían. Todos contentos. Pero ahora estás degradando los salarios, las condiciones y la asequibilidad de todos los trabajadores.
—Aquí la crisis ya la tenemos instalada desde hace tiempo. La gente se va y vienen otros trabajadores de fuera que aceptan vivir en pisos patera o sueldos bajísimos. No es culpa de ellos pero esto nos degrada como sociedad.
—Sí, pero fíjate la diferencia entre un problema, una molestia y una crisis. Ahora mismo es una molestia porque hay personas que deciden no venir a Ibiza a trabajar durante el verano porque no encuentran vivienda. Será una crisis cuando no venga nadie a trabajar. Yo tenía amigos que hace años venían a Ibiza a trabajar en verano, ganaban dinero y volvían. Todos contentos. Pero ahora estás degradando los salarios, las condiciones y la asequibilidad de todos los trabajadores. Y si seguimos así, vamos a terminar importando barcos de trabajadores chinos que comen arroz, duermen todos en una habitación de julio a septiembre y se vuelven a Dalian el 1 de septiembre. Y es injusto, hipócrita y destructivo política y socialmente en todos los sentidos. Porque el trabajador chino o de donde sea tiene que tener las mismas condiciones decentes que cualquier otro trabajador.
Yo, por ejemplo, me niego a ir a Cuba. Allí todos los trabajadores de los hoteles son esclavos porque el hotel paga un salario de miseria al Estado y el Estado se queda el 70% de ese salario de miseria y le da el 30%, la nada, a los trabajadores. Entonces dicen: «Oye, qué maravilla, qué baratos son los hoteles en Cuba». Yo digo: no, qué mierda. Las cosas en Ibiza se pueden solucionar. Pero tenemos malas leyes y malas normas. Y, en vez de eliminarlas, lo que hacemos es maquillarlas y añadir otras.
—Hay muchos políticos con muchos pisos. Es imposible que legisles en contra de tus intereses.
—Claro. Los problemas de Ibiza tienen una solución muy fácil, pero que no va a llegar si la sociedad civil no le dice al poder político: «Apártate». Es alucinante que le tengas miedo a que un empresario haga una cosa mal y no le tengas miedo a la evidencia de que todos los políticos hacen las cosas mal. Al PP siempre le digo: si tú lo que estás ofreciendo a la ciudadanía es el 50% de las políticas que no funcionan y que son malas para ellos, la gente va a terminar aceptando el 100%. La manera en la que se están blanqueando las políticas populistas es decirle a la gente: «Hombre, no, lo que dice Sumar es una locura, pero el 50% de esa locura está bien».
Yo creo que es muy evidente para cualquier persona que conozca Ibiza que las soluciones para el problema de la vivienda, para el problema de las condiciones de los trabajadores temporales, para el problema de la asequibilidad y para el desarrollo de la isla de manera sostenible y adecuada, es más oferta.
En Formentera, te dicen «la isla no da más de sí». Y yo estoy en una terraza de un hotel y solo veo vacío. Allí, en una cena hace 25 años, un político de la isla me dijo lo mismo, que Formentera no podía más y que la única solución era decrecer. Entonces había 5.000 habitantes y hoy son más de 11.000. O sea, era el cenizo.
Pero si tú le haces caso a esa gente en vez de entender que no solamente el turismo puede seguir creciendo, sino que además puede seguir creciendo generando muchísimo más valor añadido, muchísima mejor calidad y muchísima mejor sostenibilidad, tienes un gravísimo problema.
Lo que ha pasado en la política ibicenca es que los grillos han tomado el poder en cuanto a las decisiones.
—En Ibiza se ha producido el fenómeno de políticos, da igual el partido, condicionados por movimientos ecologistas y soberanistas que realmente no representan a la ciudadanía. Y esto ha tenido graves consecuencias.
—Efectivamente. Decía Churchill que en un campo de maravillosas vacas los que hacen ruido son los grillos. Y si le haces caso a los grillos, te quedas sin vacas, sin carne, sin leche y sin campo. Lo que ha pasado en la política ibicenca es que los grillos han tomado el poder en cuanto a las decisiones. Y además hay otro elemento muy importante: los que tienen mucho, pero mucho, dinero están promoviendo a esos grupos. Igual que los que están acampados en la Puerta del Sol son todos los hijos de los multimillonarios. Hay políticos que te dicen que los grandes inversores y los grandes patrimonios son los que les han dicho que esto es lo que tienen que hacer. Claro, tonto aquí no hay ninguno. Esos grandes inversores y grandes patrimonios son los que tienen su casa mirando al mar, maravillosa, a las afueras, a 6 km del siguiente. Maravilloso todo. Y esos son los que te dicen que la isla no tiene más espacio. Pero para ellos sí.
—Ibiza ahora quiere ir hacia un modelo turístico en el que el lujo tenga el mayor protagonismo. ¿Qué coste tendrá eso?
—Si tú te vas a un modelo de hiperlujo, efectivamente vas a tener menos turistas, pero vas a tener un gigantesco problema de paro. Pero fíjate qué cosa más hipócrita: te dicen «es que nosotros queremos un modelo de un turista que gaste más porque no queremos el turismo masificado y turismo de bajo valor añadido». Y yo pregunto: ¿me puedes explicar qué es turismo de bajo valor añadido? Porque, que yo sepa, tú cuando te vas de vacaciones no vas al Four Seasons, a la suite presidencial, coges el personal butler y vas en avión privado. A ver si te van a llamar a ti también turismo de bajo valor añadido.
—Es una fórmula peligrosa que se lleva por delante a la clase media. Además, tampoco hay tantos ultrarricos en el mundo.
—En República Dominicana ahora están angustiados porque la ocupación del sector hotelero está muy baja y porque los márgenes son muy bajos. ¡Fíjate! Solamente querías ultrarricos, y los ultrarricos, cuando van a un sitio y no tienen todo lo que necesitan, no vuelven. Además, hay poquísimos. La única solución es la clase media. Tú no puedes tener esto para Julio Iglesias y Óscar de la Renta, porque tienes dos problemas: que solamente hay un Julio Iglesias y un Óscar de la Renta. Y uno está a punto de morirse y no consume, y el otro ya se murió y tampoco consume. Entonces mucho cuidado con lo que quieres, careful what you wish for.
Grillos por no decir parasitos. A saber a que amiguito coloca Trilero en el sitio de la mujer del narco porque la lista da pena