Este lunes 19 de octubre se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama. El jefe del Servicio de Oncología Médica en el Área de Salud pitiusa, el doctor Carlos Rodríguez Franco (Mérida, 1978), destaca la importancia de una detección precoz para incrementar las posibilidades de curación. Someterse a los controles correspondientes y, sobre todo, autoconocerse, son cuestiones fundamentales para ganar la batalla al cáncer.
—¿Qué importancia tiene una jornada como la que se conmemora este lunes?
—Es muy importante para concienciar y dar a conocer las herramientas de las que disponemos como el diagnóstico precoz, que es fundamental en esta enfermedad. También, para recalcar los avances en la parte terapéutica con la incorporación de nuevos tratamientos y para resaltar el conocimiento progresivo cada vez más avanzado del cáncer de mama, lo que nos permite tratar a los pacientes de una forma adecuada según el tipo de tumor que padecen.
—Da la impresión de que el de mama es un cáncer que se supera con relativa frecuencia y eso puede provocar que se baje la guardia.
—Es una percepción errónea que puede darse por los buenos resultados que tenemos en cuanto a supervivencia, pero no es que no sea una enfermedad agresiva. Las técnicas actuales y los tratamientos que se pueden aplicar han hecho que la tasa de supervivencia haya mejorado mucho y, entonces, dentro de la fatalidad que es sufrir un tumor maligno, se puede pensar que el cáncer de mama es mejor que otros. En determinado sentido es así porque los resultados son mejores. Sin embargo, es un tumor agresivo y maligno, aunque dentro de él hay diferentes tipos biológicos con distintas conductas y respuestas diversas a los tratamientos. Merece que la población sepa que el cáncer de mama no es una enfermedad única y, aunque hace referencia al órgano donde surge, hay muchos tipos.
—¿Es posible que esté más aceptado socialmente porque lo ha sufrido gente conocida?
—Probablemente sí. Mucha gente con relevancia a nivel social lo ha padecido y no ha tenido problemas en comunicar el diagnóstico. Además, se suma el hecho de que las campañas de prevención del cáncer de mama son más antiguas que otras y no hay que olvidar que las asociaciones de pacientes tienen mucha fuerza y han colaborado mucho en lo que es la concienciación y en apoyar a las mujeres para que participen en las acciones de prevención.
—¿El factor genético es determinante a la hora de sufrir un cáncer de mama?
—En cualquier tumor, siguiendo unos hábitos de vida saludable se puede reducir el riesgo potencial. El control de peso o la reducción del consumo de alcohol, junto a la actividad física, pueden ayudar a reducir esos riesgos. En el de mama, el factor genético no es tan relevante como se puede pensar. Es verdad que en temas de salud todo es genética, pero normalmente se interpreta algo genético como hereditario y esto no es así. El 95% de los cánceres de mama no son hereditarios, son esporádicos y se desarrollan por una serie de condiciones como los hábitos o factores hormonales. Sí hay un grupo que está relacionado con alteraciones genéticas con las que nace la paciente, pero son casos diferentes. Vale la pena entender que la mayoría de casos se desarrollan sin una condición genética que viene de nacimiento.
—Hay que señalar que afecta también a los varones.
—Sí, aunque el número, en comparación con la mujer, es muy poco significativo, pero sí hay algún diagnóstico puntual entre hombres.
—¿El uso de prótesis mamarias puede aumentar el riesgo de sufrir un cáncer de mama?
—No se ha demostrado ninguna relación entre el uso de estas prótesis y la enfermedad.
—¿Cuándo deben comenzar los controles en una mujer sana?
—Aquí tendríamos que dividir a la población sana en dos partes si hablamos de diagnóstico precoz. A día de hoy, a partir de los 50 años la recomendación es que las mujeres participen en los programas de ‘screening’, porque una detección precoz siempre va a mejorar las posibilidades de curación. En las mujeres que no están en esas edades, ahí es importante que la paciente se autoconozca y sepa detectar alguna anomalía susceptible de estudio. En realidad, es muy importante para todas las mujeres. Cambios en la forma, alteraciones en la piel o secreciones por el pezón, todo esto merece la pena consultarlo. A veces vemos a pacientes con diagnósticos muy tardíos y que nos cuentan que llevan un año con una úlcera y que no han consultado por miedo. En estos casos, tendrían que haber consultado antes para lograr un mejor diagnóstico.
—Usted llegó al servicio en 2010. Seguramente, los tratamientos habrán cambiado radicalmente
—-La verdad es que han experimentado una mejora en la parte terapéutica muy llamativa. Sobre todo, hay que destacar la caracterización de los diferentes subtipos del cáncer de mama porque eso ha ayudado mucho a la hora de buscar dianas dirigidas a tumores concretos. Los primeros estudios se centraban en la quimioterapia para todos los tipos de cáncer de mama, con tratamientos hormonales en determinados casos. Se lograron mejoras, pero está claro que la caracterización biológica ha sido muy importante, incorporándose muchos fármacos seleccionados para determinados tumores. Si comparo cómo se trataba el cáncer de mama cuando llegué a cómo se hace ahora, el cambio es muy llamativo y en casos concretos la mejora ha sido muy grande, pudiendo incluso erradicar un tumor antes de la cirugía.
—¿Qué porcentaje poblacional puede sufrir un cáncer de mama?
—Según determinados estudios se calcula que una de cada ocho mujeres lo sufrirá a lo largo de su vida. En cuanto a la supervivencia, los porcentajes a cinco años están entre un 85 y un 90%. Son resultados francamente buenos en comparación con otros tumores.
—¿Qué mensaje final lanzaría en esta fecha tan señalada?
—Me gustaría dar mi apoyo a las pacientes que ahora mismo atraviesan la enfermedad. Que sepan que queremos ayudarlas, sea cual sea su situación. Además, animaría a las mujeres sanas a realizar los controles, que se conozcan y, en caso de percibir algo sospechoso, que no duden en consultar porque detectarlo en un estado precoz, siempre va a mejorar las posibilidades de curación.