Dos pasajeras residentes en Ibiza, una estudiante de cocina y su abuela de 84 años, continúan atrapadas en Valencia a la espera de poder regresar a la isla tras la cancelación de su vuelo del pasado domingo, 18 de octubre, a causa de la situación meteorológica adversa derivada de la DANA. Las afectadas denuncian la falta de alternativas viables por parte de la compañía aérea y las dificultades logísticas añadidas que han afrontado las residentes.
El vuelo inicial de la compañía Vueling, con salida prevista desde Valencia a las 14:40 horas del domingo, fue cancelado oficialmente a las 12:52 horas de ese mismo día. Como alternativa, la aerolínea les ofreció una reubicación con salida desde Alicante hacia Ibiza para este martes, 20 de octubre, a las 23:25 horas, además de proporcionarles alojamiento en Valencia centro y manutención durante los días de espera.
Sin embargo, las pasajeras señalan que la solución genera importantes perjuicios. «La gente de Ibiza nos hemos quedado tirados aquí», lamenta la joven, quien relata que este mismo martes, a las 14:00 horas, seguían en la península sin una solución efectiva. Según explica, el autobús prometido por la compañía para trasladarlas a la estación de Alicante jamás se presentó: «Un autobús nos iba a llevar a la estación de Alicante pero jamás se ha presentado; desde la compañía nos han dicho que busquemos una alternativa por nuestra cuenta».
Ante la indicación de la aerolínea de tomar un transporte particular, como un taxi de Valencia a Alicante, bajo la promesa de un posterior reembolso, los afectados recuerdan las limitaciones familiares y económicas de la medida: «Viajo con mi abuela de 84 años, coger un taxi de tres o cuatro horas hacia Alicante puede ser muy pesado para ella, por no hablar de que un taxi te puede salir por 300-400 euros», señala, añadiendo que las compensaciones económicas propuestas por la compañía resultan insuficientes: «Si te coges otro vuelo te ofrecen la diferencia del vuelo que ya tenías comprado; por lo que si te dejas 40 euros, y antes habías pagado 30 por el billete cancelado, de esos nuevos 40 gastados solo te pagan 10, la diferencia».
Asimismo, la pasajera apunta a la falta de opciones adaptadas a personas mayores durante las primeras horas de la incidencia: «Cuando ocurrió todo esto mucha gente encontró un vuelo, pero era a las 5 de la mañana o implicaba llegar a Ibiza alrededor de la 1 de la mañana. ¿Qué tipo de alternativa es esa si viajas con una persona de 84 años?». Como elemento complementario, las afectadas recuerdan que, aunque el aeropuerto de Ibiza cerró temporalmente, posteriormente reabrió y «llegaron vuelos de Ryanair esa misma noche».
La situación de bloqueo tiene además repercusiones directas en el ámbito académico de la estudiante: «No critico Ibiza, amo mi isla, pero al final son dos días que yo he perdido de clase por estar buscando que me reasignen un vuelo. Viviendo en una isla no hay alternativas». Desde el punto de vista de la insularidad, los afectados recuerdan que depender exclusivamente del transporte aéreo limita la capacidad de reacción frente a estas incidencias, a diferencia de los viajeros con residencia en la península que disponen de opciones terrestres.
Los reclamantes aclaran que no cuestionan la prioridad de la seguridad aérea ante condiciones meteorológicas adversas, pero reclaman a las compañías una mayor sensibilidad, información precisa y soluciones de transporte proporcionales que eviten trasladar todo el coste económico y logístico a los pasajeros afectados.
La generación de cristal.