Un joven turista, posiblemente de nacionalidad británica, perdió a primera hora de la mañana de ayer la vida en Sant Antoni al caer por un balcón cuando intentaba entrar el apartamento que supuestamente ocupaba desde una planta superior, en un séptimo piso.
La Guardia Civil investiga una vez más las causas de esta tragedia en la que según los primeros indicios un desafortunado resbalón fue lo que motivó la caída del turista. Las imprudencias también estuvieron detrás de los tres casos que se registraron en la segunda quincena de agosto y cuyas víctimas han tenido mejor suelte al lograr salvar la vida. Dos de los heridos ya han recibido el alta y que el tercero, el más grave, evolucionaba bien aunque al parecer aún continuaba hospitalizado.
La Guardia Civil no dio ayer oficialmente datos sobre lo ocurrido durante la mañana pero según lo que ha trascendido el suceso tuvo lugar sobre las 8 horas en un inmueble ubicado a la entrada de la localidad. La víctima, cuya identidad no ha trascendido tampoco, falleció prácticamente en el acto y poco después de la ocho y media el juez de guardia, el responsable del juzgado de Instrucción número 1 de Eivissa, autorizaba el levantamiento del cadáver. Algunas informaciones recogidas ayer mismo en Sant Antoni apuntaban a que la víctima participaba en una pelea, pero esta información fue descartada por varias consultadas por este periódico.
La segunda mitad de agosto fue este año especialmente trágica en Sant Antoni. En menos de una semana las ambulancias se tuvieron que llevar a tres jóvenes caídos al vacío. El primero se precipitó al intentar coger unos billetes; el segundo, tras cometer la imprudencia de sentarse en la barandilla de un balcón y el tercero a causas de unos «juegos» con otros compatriotas que estuvieron a punto de costarle la vida. Los dos primeros resultaron heridos de extrema gravedad y el tercero tuvo mayor fortuna gracias a que un toldo amortiguó su caída.