Dos años ha durado la investigación judicial que se ha llevado a cabo a raíz una denuncia -según todos los indicios falsa- por la que una mujer acusó a un abogado de Eivissa de haberla agredido sexualmente y un mes después de atropellarle intencionadamente con un todoterreno. Se da la circunstancia de que la denunciante había sido parte contraria un año atrás en un proceso en el que litigaba el hombre que ha tenido que soportar durante este tiempo las sospechas que se levantaron y en el que el juzgado determinó el desahucio de esta mujer.
La Audiencia Provincial ha despejado ahora todo tipo de dudas ordenando el sobreseimiento libre y definitivo de la causa estimando un recurso presentado después de que el juzgado de Instrucción número 3 de Eivissa, a quien correspondía la investigación, determinara sólo el cierre provisional de la causa. La resolución del recurso ha venido secundada por un nuevo auto del juzgado de Instrucción número 3 de Eivissa en el que no sólo se precisa que la formación de la causa «no perjudica a la reputación del procesado» sino que además se le abre la puerta para que actúe contra la denunciante, si lo considera oportuno, estableciendo que «se tiene por reservado a éste su derecho para perseguir a la denunciante como calumniadora».
El tribunal es concluyente sobre la inocencia del entonces sospechoso cuando dice en su auto, a cuyo contenido ha tenido acceso este periódico, que «debe notarse que a lo largo de la instrucción de la presente causa van surgiendo datos y testimonios que permiten razonadamente concluir, como hace la juzgadora a quo, que el denunciado nada tuvo que ver con los hechos». El auto, en el que se califica del «todo punto incongruente» que no se hubiera archivado del todo el caso durante la instrucción en Eivissa, hace especial referencia a este punto ya que «resulta meridiano» que el denunciado no pudo realizar estos hechos por encontrarse en otro lugar.
La investigación acreditó, además, las múltiples contradicciones en la que incurrió la denunciante. Ésta había relatado que fue atacada y sufrido toqueteos el día 9 de junio de 1999 al coincidir con el denunciado cuando iba a entrevistarse con otra persona para concretar la posible compra de un piso. Dos días después fue a Urgencias para que se le emitiera un parte médico. La misma secuencia de hechos la ratificó en el juzgado, pero luego la cambió y situó la agresión dos días antes de la fecha que había dicho y cuatro desde el reconocimiento médico, hecho que no quedó desapercibido para la juez.