La polémica por la ausencia de un radar de tierra en el aeropuerto milanés de Linate arreció ayer junto a la convicción de que se podía haber evitado el accidente en el que murieron ayer 118 personas tras chocar en las pistas un avión de la compañía escandinava SAS y un aparato Cessna privado.
El ministro italiano del Interior, Claudio Scajola, calificó de «vergonzosa» la falta de este dispositivo en el tercer aeropuerto del país, al ordenar la apertura de una investigación para depurar responsabilidades. Scajola aseguró sentirse «desconcertado» por las trabas burocráticas que habían retrasado la prevista instalación del nuevo radar, ya que el anterior se había desmontado en 1999 y todavía no había sido reemplazado. Según numerosos expertos, este radar hubiera evitado la tragedia al facilitar que desde la torre de control se tuviese conocimiento de la posición exacta de los aviones, aunque recordaron que su existencia no es obligatoria e insistieron en el «error humano» como causa principal del accidente.
El avión de la compañía escandinava chocó ayer, a las 8.15 horas (6.15 GMT), en medio de la niebla, con una avioneta privada Cessna que se cruzó en su trayectoria, tras lo que se salió de la pista y se estrelló contra un almacén de recogida de equipajes. Entre las víctimas figuran la totalidad de los 104 pasajeros y seis tripulantes del MD-87 de la SAS, que se dirigía a Copenhague, además de los cuatro ocupantes de la avioneta y cuatro empleados del aeropuerto milanés.