María Rosario C.M. y Carlos Alberto R.G., ambos administradores solidarios años atrás de la «Gestoría Calvo» y a su vez de la sociedad «Organización Fiscal y Contable» (Orfico), ambas ubicadas en Eivissa, en la calle Isidoro Macabich, se enfrentan a penas de tres años de cárcel por un presunto delito de apropiación indebida y a otros tantos de inhabilitación para ejercer su profesión. El matrimonio, en un proceso que ha pasado por distintas vicisitudes desde 1995, se enfrentaba ayer en concreto a esta acusación por haberse quedado supuestamente con algo más de tres millones de pesetas que un cliente de Formentera les entregó para que se pagaran distintos conceptos referentes a la Seguridad Social y a Hacienda.
Este hecho motivó su juicio ante la Audiencia, aunque en su día se señaló que había varias personas perjudicas por supuestas estafas similares y que en su conjunto podrían superar los diez millones de pesetas.
María Rosario C.M. y Carlos Alberto R.G., lejos de reconocer alguna responsabilidad, no sólo defendieron ante el tribunal su inocencia sino que además no tuvieron reparos en echar todas las culpas a una empleada que, según su testimonio, se encargaba de todo lo referente a estos asuntos porque «controlaba los ordenadores y los programas de gestión».
Es más, María Rosario C.M. afirmó que dicha empleada había desaparecido tras llevarse 25 millones de su propiedad y justificó que no presentara denuncia porque «ante lo ocurrido nos quedamos con una mano delante y otra detrás». «Asimismo llegó amenazarnos de muerte», añadió la acusada tras aclarar que sólo «supervisaba por encima» lo que hacía la citada empleada.
Carlos Alberto R.G. por su parte, declaró que se hallaba entonces con depresión y que su labor se limitaba «a llevar papeles y documentos a las oficinas y arreglar las máquinas de escribir de la oficina donde estaba la gestoría».