Tan sólo uno de los seis acusados de atracar el 31 de julio de 2004 el hipercentro de la carretera de Sant Antoni reconoció ayer ante la juez del Juzgado de lo Penal número 2 de Eivissa, Martina Rodríguez, haber participado en esta trama. El resto rechazó categóricamente cualquier acusación al respecto. Incluso alguno de ellos aseguró no haber estado jamás en la isla antes del día de ayer, cuando tuvieron que sentarse en el banquillo de los acusados.
La persona que reconoció su participación, J.A.C.M., explicó que recibió de manos de una persona que no está acusada por el atraco la cantidad de 9.500 euros.
Pero además, J.A.C.M. señaló a varios de sus compañeros de banquillo como participantes en el atraco, cuyo botín superó los 100.000 euros, según explicó ayer quien fuera en aquella fecha responsable máximo del Hipercentro. Entre las personas a las que señala está una de las empleadas del supermercado, A.B.M.S., la única mujer del grupo, a quien los agentes de la Guardia Civil que declararon como testigos también consideran parte esencial de este golpe. Tanto los agentes como el responsable del centro piensan que algún empleado tuvo que facilitar la información a los atracadores, ya que el robo se produjo el día y a la hora en que más dinero se había recaudado. Además, los ladrones fueron directos al punto exacto en el que estaba el carrito de la compra que se emplea para transportar el dinero hasta la caja fuerte y supieron sacarlo del lugar de la única manera posible: tirando de él hacia atrás.
En su momento, el goteo de detenidos se produjo a raíz de las declaraciones a la Guardia Civil de J.A.C.M. y de las sospechas que recayeron sobre la empleada, a cuyo nombre tenía vehículos que utilizaban algunos de los otros acusados. Alguno de ellos compartían vivienda en la localidad toledana de Illescas. Los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Eivissa se pusieron en contacto con sus homólogos de Illescas, que les enviaron fotografías de posibles sospechosos entras las que, después, según los guardias, J.A.C.M. señaló a los presuntos implicados. Dos de ellos, un búlgaro y un español de ascendencia marroquí, dijeron ayer en el juicio que ni siquiera habían estado antes en Balears.
Por su parte, el fiscal rebajó ayer en un año su petición de pena, la misma para cada uno de los seis acusados, que se quedó en cuatro. El motivo es que, tras escuchar los testimonios de los numerosos testigos, casi 40, consideró que la intimidación no fue tan grave como en un primer momento se pensó. No obstante, el fiscal sí observa el agravante de disfraz, ya que los asaltantes llevaban la cabeza cubierta, y el de nocturnidad, puesto que el golpe se dio cuando el supermercado ya había cerrado sus puertas. El resto de los acusados son D.E.H.C., M.M.R., V.M.H. y N.A.M.