A través de una publicación en su cuenta de Instagram, donde aparece acompañada por uno de los médicos del hospital, Tamara Gorro ha revelado que los problemas de salud que arrastraba desde hace unos meses han derivado en una decisión médica necesaria.
Aunque ha confirmado que ya cuenta con un diagnóstico, ha dejado claro que no lo hará público. La influencer ha querido subrayar que prefiere vivir este proceso en la más estricta intimidad, principalmente por el bienestar de sus hijos, quienes van creciendo y a los que intenta proteger de cualquier preocupación innecesaria.
"Sé que para algunas personas el morbo sería saber el diagnóstico, cosa que ya dije y mantengo: no lo voy a decir", ha sentenciado con firmeza, dejando claro que su prioridad absoluta es su entorno más cercano.
Un cambio de planes inevitable
El resultado de esta situación es que sus habituales vacaciones en la isla de Ibiza tendrán que esperar. Tamara se toma con su característico sentido del humor este cambio de escenario, confesando: "Este año cambio julio en Ibiza por camita en Madrid (me inventaré que estoy peor en casa para que me den más mimos)".
Lejos de mostrarse derrotada, la influencer ha aprovechado el mensaje para enviar un rayo de positividad a sus seguidores, reafirmando su actitud ante la adversidad: "Venga, a pegarle otra patada a esa piedra que se pone en el camino… y a las que nos queden. Pero siempre con ganas y actitud".
Con esta nota personal, Tamara Gorro ha querido evitar fingir una normalidad que no siente, agradeciendo el cariño de su comunidad y prometiendo seguir adelante con toda la energía que le caracteriza.