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Los negocios del mallorquín Jorge Lorenzo: de gafas de sol a criptomonedas, coches de lujo y Real State

Al margen de sus proyectos empresariales, en la actualidad ha regresado al mundo del motor como coach deportivo de Maverick Viñales

Jorge Lorenzo ha diversificado su actividad empresarial tras dejar el motociclismo. | Foto: Instagram

| Palma |

Jorge Lorenzo ha construido un imperio empresarial tras su retirada del motociclismo profesional en 2019, diversificando sus inversiones entre el sector inmobiliario, la compraventa de vehículos de alta gama y participaciones en empresas de moda y complementos. El pentacampeón mundial, que actualmente ejerce como coach deportivo de Maverick Viñales, mantiene su vinculación con el mundo del motor desde diferentes perspectivas. En el ámbito empresarial, Jorge Lorenzo desplegó sus primeras iniciativas hace casi dos décadas. Fundó FMT Land 99 en 2008, una sociedad dedicada al alquiler de inmuebles en las Islas Baleares.

Paralelamente, se convirtió en accionista al 50% de Skull Rider Inc, una marca especializada en moda y complementos que amplió su portfolio más allá del sector inmobiliario tradicional. Eso sí, durante una entrevista en el canal de YouTube Dura la Vita en 2025, Lorenzo reveló su preferencia por los vehículos de lujo como activos de inversión de alta rentabilidad. El mallorquín argumentó que ciertos automóviles exclusivos pueden generar beneficios superiores a los del mercado inmobiliario tradicional, basándose en su experiencia personal con piezas automovilísticas que han experimentado revalorizaciones exponenciales. «Comprar pisos está bien, es seguro. Pero la rentabilidad es mucho más lenta y tienes problemas con inquilinos, reformas...», explicó Lorenzo.

El expiloto ilustró su estrategia con ejemplos concretos de su propia colección, donde algunos modelos han duplicado o triplicado su valor en períodos relativamente cortos. El Pagani Huayra Roadster representa uno de sus casos de inversión más exitosos. «El Pagani Huayra Roadster me costó 2,4 millones de euros. A los dos años de tenerlo, ya me ofrecían el doble», afirmó el pentacampeón. Esta revalorización en apenas 24 meses refuerza su convicción sobre el potencial de estos activos. «Son obras de arte que no pierden valor, al revés», sentenció, posicionando estos vehículos como alternativas sólidas a inversiones tradicionales. Otro ejemplo destacado es el Porsche 918 Spyder, un híbrido de alto rendimiento que adquirió por un millón de dólares y que, según sus declaraciones, alcanza actualmente valores cercanos al millón y medio de dólares.

El meteórico ascenso y posterior salida de Hawkers

Uno de los proyectos empresariales más mediáticos de Jorge Lorenzo llegó en 2013 con la cofundación de Hawkers junto a Álex Moreno. Esta marca de gafas de sol revolucionó el mercado español logrando facturar 12 millones de euros en su primer año de actividad tras una inversión inicial que no superó los 15.000 euros. Sin embargo, el éxito de Hawkers tuvo consecuencias en su carrera deportiva. «Me enfoqué demasiado en Hawkers que en lo que de verdad era grande para mí, porque igual Hawkers me iba a dar X, pero las motos me daban 15 veces más, y era mi profesión. Ahí aprendí que en la vida hay que centrarse en lo importante», reconoció en el podcast de Álex Moreno.

La distracción empresarial afectó su rendimiento deportivo y tuvo repercusiones económicas directas. «Recuerdo que el siguiente contrato de Yamaha me lo bajaron. Si no me hubiese despistado y hubiese seguido con el entrenador, hubiese seguido en forma y haciendo buenas carreras, pues igual me lo aumentaban. Eran varios millones de euros», admitió el mallorquín, reconociendo el coste de oportunidad que supuso desatender su preparación física. Tras esta experiencia, Lorenzo decidió vender su participación en Hawkers al resto de socios, obteniendo un beneficio de 1,7 millones de euros.

Inversiones fallidas y lecciones aprendidas

No todas las apuestas empresariales del mallorquín han resultado exitosas. En el podcast BLV («Búscate la vida»), emitido en febrero de 2026, Lorenzo expresó su arrepentimiento por no haber priorizado las inversiones inmobiliarias desde el inicio de su carrera. «Si desde que empecé a ganar dinero con 15 años hubiese invertido todo el dinero que me llegó en mi carrera deportiva en Real Estate, en ladrillo, ahora tendría unos ingresos descomunales», lamentó el expiloto. En ese mismo podcast, Lorenzo admitió haber invertido en criptomonedas con resultados negativos: «Un 2% de mi patrimonio está en criptos… y estoy perdiendo un 60%».

Otra inversión problemática fue la adquisición de una noria en Italia por la que pagó 1,4 millones de euros. El pentacampeón denunció públicamente esta operación en El Programa de Ana Rosa, donde aseguró que le habían estafado 200.000 euros. Jorge Lorenzo Guerrero, nacido en Palma en 1987, es considerado una de las figuras más icónicas del motociclismo mundial. Su carrera deportiva, que se extendió hasta 2019, estuvo marcada por un estilo de pilotaje preciso y una mentalidad competitiva que le permitió acumular cinco títulos mundiales: tres en la categoría reina de MotoGP y dos en 250cc.

El mallorquín se caracterizó por su meticulosidad en la preparación y su capacidad para mantener un ritmo constante bajo presión, cualidades que trasladó posteriormente al ámbito empresarial. Su transición de atleta de élite a inversor y empresario ha revelado una faceta estratégica menos conocida durante sus años de competición activa. Tras colgar el mono de cuero, Lorenzo no se alejó del foco mediático, sino que redirigió su disciplina hacia nuevos campos, incluyendo las inversiones en activos alternativos, la gestión patrimonial y el desarrollo de proyectos empresariales diversos.

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