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Todo sobre la vida de Rossy de Palma: su verdadero nombre, sus hijos y cómo pasó de vender en mercadillos de Mallorca a ser chica Almodóvar

La actriz mallorquina acude este martes a 'El Hormiguero', el programa de Pablo Motos, para hablar de sus nuevos proyectos

La mallorquina Rossy de Palma en el Festival de Cannes. | Foto: MOHAMMED BADRA

| Palma |

Rossy de Palma acude este martes a 'El Hormiguero' para hablar sobre sus próximos proyectos profesionales, entre los que destaca el estreno de la película Día de Caza, un remake de la célebre cinta de Carlos Saura La Caza. La actriz mallorquina visitará el programa de Antena 3 que presenta Pablo Motos a partir de las 21.50 horas, en medio de la batalla de audiencias que mantiene con 'La Revuelta' de David Broncano. Rosa Elena García Echave, nombre real de Rossy de Palma, se ha convertido en una de las actrices más reconocibles del panorama cinematográfico español e internacional, especialmente por su colaboración continuada con el director Pedro Almodóvar.

Nacida en Palma en 1964, Rosa Elena García Echave es la mediana de tres hermanos. Su padre era un albañil asturiano y su madre una artista navarra, lo que marcó desde el principio su carácter creativo. Los orígenes humildes de la familia no fueron impedimento para que la joven desarrollara una personalidad única y un estilo propio inconfundible. Durante su juventud en Mallorca, Rossy decidió abandonar los estudios para dedicarse a vender ropa en los mercadillos de Mallorca. Las prendas que ofrecía no eran cualquier cosa: ella misma las diseñaba y fabricaba, mostrando ya entonces una creatividad que llamaba la atención de quienes la rodeaban. Su estilo personal y su forma de vestir hicieron que todo el mundo se fijase en ella, convirtiéndola en una figura reconocible en los mercadillos mallorquines.

Con el deseo de explorar nuevos horizontes, decidió mudarse a Madrid para probar suerte en el mundo de la música. Era la época de la famosa Movida Madrileña, ese momento de efervescencia cultural que transformó la capital española. Rossy formó parte de un grupo musical llamado Peor Imposible, donde ejercía como vocalista. La banda alternaba sonidos pop con punk, aunque no consiguió el éxito comercial esperado. Durante su etapa musical en Madrid, Rossy de Palma trabajaba en un bar rockabilly situado en el barrio de Malasaña, epicentro de la Movida. Fue precisamente allí donde se produjo el encuentro que marcaría su destino profesional. El director Pedro Almodóvar frecuentaba el local y se fijó en su aspecto físico único y en su desparpajo natural.

El cineasta manchego no dudó en proponerle un papel de entrevistadora en La ley del deseo (1987), lo que supuso el debut cinematográfico de Rossy. La confianza de Almodóvar en ella fue tal que dio instrucciones precisas a su equipo: «Dejad que se maquille, se peine y se vista como ella quiera», indicó el director, respetando la personalidad única de su nueva descubierta. Desde ese momento, Rossy de Palma pasó a formar parte del selecto grupo de las chicas Almodóvar, convirtiéndose en un emblema de su cine. Su rostro, caracterizado por una reconocible nariz y un perfil que muchos han definido como picassiano, se transformó en una fuente inagotable de fotogenia. Aunque estos rasgos le acarrearon algunos complejos durante su etapa escolar, acabaron siendo su seña de identidad más preciada.

La colaboración entre Rossy de Palma y Almodóvar se ha extendido a lo largo de todas las etapas de la carrera del director. Entre las películas más destacadas figura 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' (1988), que le dio fama mundial y consolidó su estatus como actriz reconocible internacionalmente. El éxito de esta película abrió las puertas de la industria cinematográfica a la actriz mallorquina. En Kika (1993), Jean Paul Gaultier diseñó el vestuario especialmente para la producción, iniciando así una relación profesional y personal que se mantendría durante décadas. Posteriormente participó en La flor de mi secreto (1995) y, más recientemente, en Madres paralelas (2022), la última cinta del cineasta, donde comparte reparto junto a Penélope Cruz y Milena Smit.

Su carrera internacional despegó con fuerza en los años noventa. En 1994 rodó Pret-a-porter a las órdenes de Robert Altman, uno de los directores más prestigiosos de Hollywood. También apareció en el videoclip 'Too Funky' de George Michael, donde comparte plano con la supermodelo Linda Evangelista. La dirección de este icónico videoclip se atribuye a Thierry Mugler, consolidando la conexión de Rossy con el mundo de la alta costura. A lo largo de sus más de 30 años de carrera, De Palma ha trabajado con directores como Álex de la Iglesia, Mike Figgis o Terry Gilliam. Sus producciones se han desarrollado por todo el mundo, especialmente en Francia, país donde residió durante años y donde es tan querida y reconocida como en España.

La relación de Rossy de Palma con la moda va mucho más allá de cualquier colaboración puntual y tiene entidad por sí misma. Su estrecha relación con Jean Paul Gaultier ha hecho que se subiera a la pasarela en varias ocasiones, una de ellas para el desfile de despedida del modisto francés en 2020, momento histórico de la industria de la moda. Ha sido imagen de MAC, para la que creó una colección de maquillaje que llevaba su sello personal. También trabajó como imagen de David Delfín, uno de sus grandes amigos en el mundo del diseño español, y de Palomo Spain, para el que también desfiló en pasarela. Su perfil único y su presencia escénica la han convertido en musa de numerosos creadores. Siempre icónica sobre la alfombra roja, comenzó cosiendo sus propios modelos para asistir a los Oscar y al Festival de Cannes, del que ha llegado a ser parte del jurado. Aunque nunca ha dejado de hacerse sus propios estilismos, los alterna con otros vestidos de grandes maestros como Alaïa, Sybilla o su querido Jean Paul Gaultier. Esta mezcla de alta costura y creación personal define perfectamente su filosofía de vida.

La vida personal de Rossy de Palma: maternidad y superación

Pese a su popularidad, la actriz siempre se ha mostrado muy reservada en lo que respecta a su vida privada. Son contadas las ocasiones en las que ha dado detalles personales hasta entonces desconocidos. Sin embargo, en algunas entrevistas ha compartido episodios difíciles de su pasado que revelan una historia de superación personal. Francia fue durante años su país de residencia. Fue allí donde conoció al que sería su pareja y padre de sus dos hijos. Nada se sabe de este desconocido francés, del que nunca ha querido hablar públicamente y que se desentendió por completo del cuidado de los pequeños. De ahí que Gabriel y Luna lleven únicamente el apellido de su madre.

Los problemas entre la pareja comenzaron cuando ella se quedó embarazada. «Empezó la posesividad, él quería dominar», relató en una entrevista con Jesús Calleja en su programa 'Planeta Calleja'. La actriz asegura que en esta etapa de su vida no fue infeliz, porque solo pensaba en su supervivencia y en la de sus hijos. Después de un suceso violento, tras el que terminó en el hospital, decidió salir de ese infierno. «Tuve miedo porque me vi a mí misma desde arriba. Una mujer me dijo: 'Usted lo que tiene que hacer es coger a sus hijos e irse a Madrid'. Y eso es lo que hice», relató con valentía. Esta decisión marcó un punto de inflexión en su vida y la de sus hijos.

Esta historia de superación personal sirvió a Rosalía de inspiración para una de sus canciones más personales: 'Preso'. En ella se escucha la voz de Rossy de Palma relatando su vivencia con palabras cargadas de emoción y verdad. «Por amor bajé al infierno. Como subí con dos ángeles, no me arrepiento de haber bajado. Te atrapa sin que te des cuenta. Te das cuenta cuando sales, piensas: '¿Cómo he llegado hasta aquí?'», se escucha en el tema. La colaboración entre ambas artistas puso de manifiesto la capacidad de Rossy de Palma para transformar experiencias dolorosas en arte y en mensajes de esperanza para otras mujeres que puedan estar viviendo situaciones similares. El testimonio de la actriz en la canción de Rosalía ha servido para visibilizar la violencia de género y la importancia de buscar ayuda.

A pesar de que durante años sus hijos estuvieron bajo la protección familiar, alejados del foco mediático, ambos ya han tomado las riendas de su vida y han comenzado a hacerse su nombre propio en la industria del entretenimiento. Rossy ha educado a Gabriel y Luna con valores de independencia y creatividad. Gabriel es el más desconocido de los dos hermanos. Se sabe que toca el piano con destreza, le apasiona el dibujo y ha estudiado Cine en la universidad. En cuanto a Luna parece que está siguiendo los pasos de su madre, aunque quiere labrarse su propio futuro alejada de la etiqueta de 'hija de'. Estudió Humanidades y Comunicación Digital, también canta y ha hecho sus pinitos como modelo en algunas campañas publicitarias. Ambos hermanos sienten pasión por su madre, a quien consideran un referente en todos los sentidos.

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