La subinspectora del Cuerpo Nacional de Policía que denunció por acoso al comisario Emilio de la Calle, consejero de Interior en la Embajada española en la India, ha solicitado a la Audiencia Nacional que acuerde su procesamiento por los hechos ocurridos en Nueva Delhi.
En un escrito remitido al juez Francisco de Jorge, la representación legal de la presunta víctima sostiene que las diligencias practicadas «corroboran la totalidad de los hechos delictivos narrados en la querella» y pide que se dé por concluida la investigación.
La petición se produce después de que la Sala de lo Penal impusiera en junio una orden de alejamiento contra De la Calle, quien tampoco puede comunicarse con la subinspectora ni directa ni indirectamente.
La querella atribuye al comisario presuntos delitos de acoso (stalking), acoso laboral (mobbing), lesiones continuadas, amenazas, agresión sexual, delito contra la intimidad y acoso sexual.
Según el relato, ambos compartían oficina desde el 30 de julio de 2024 en la capital india, encontrándose solos y sin más personal, circunstancia que, según la denuncia, el comisario habría aprovechado para realizar «numerosas conductas delictivas» prevaliéndose de su posición jerárquica.
La defensa describe un control sistemático sobre la vida privada de la subinspectora: vigilancia de su domicilio y rutinas, supervisión de sus relaciones personales y aislamiento social, además de seguimiento a través de terceras personas. Incluso se recoge que el comisario afirmó conocer aspectos íntimos de su vida personal.
En el ámbito laboral, la querella detalla un presunto mobbing continuado, con llamadas y mensajes permanentes fuera del horario laboral, exigencia de disponibilidad las 24 horas del día y reprimendas desproporcionadas si no respondía de inmediato.
También se describen insultos, descalificaciones y amenazas, así como episodios de violencia física, como collejas y un incidente en una recepción en la Embajada de Hungría donde, según el escrito, la agarró del brazo y la arrastró en público.
Asimismo, la querella señala que el comisario la habría amenazado con hundir su carrera profesional, asegurando que tenía poder para hacerlo, lo que la defensa considera un intento claro de amedrentamiento.
Este tipo de personas lo que necesitan es un psiquiatra. Menudo delincuente.