Irán ha lanzado un ataque con drones contra la embajada estadounidense en Riad durante la madrugada de hoy, según ha confirmado el Ministerio de Exteriores saudí. El asalto, ejecutado mediante dos aeronaves no tripuladas, ha provocado un incendio de carácter limitado y daños materiales de escasa consideración en las instalaciones diplomáticas. Los ataques iraníes, que hasta ahora habían alcanzado las bases militares estadounidenses en Oriente Medio, se amplían así a las sedes diplomáticas del país norteamericano en la región. Estos ataques llegan como respuesta a una ofensiva conjunta entre los Estados Unidos e Israel a Irán el pasado fin de semana, un ataque largamente planeado por ambos países y que se saldaron con la vida de decenas de civiles, entre ellos 165 personas, en su mayoría niñas, tras el bombardeo de un colegio femenino en Irán.
El departamento de Estado norteamericano ha emitido una orden de evacuación para ciudadanos estadounidenses en 15 países de la región, una medida que refleja la gravedad de la situación actual. Esta decisión se produce tras la muerte de seis soldados estadounidenses en una base militar situada en Kuwait, víctimas de los enfrentamientos que se han intensificado en las últimas horas.
El presidente Donald Trump ha advertido que Estados Unidos responderá «pronto» al ataque contra su representación diplomática en Arabia Saudí y a las bajas militares registradas. En declaraciones públicas, Trump ha ofrecido versiones contradictorias sobre la duración de la operación militar: inicialmente mencionó una ofensiva de dos o tres días, para posteriormente ampliar el plazo a cuatro o cinco semanas. Ayer mismo anunció el envío de refuerzos militares adicionales a la zona, justificándolo con que «la gran oleada del ataque está por llegar». El mandatario estadounidense ha asegurado que la intervención militar se prolongará todo el tiempo necesario.
Netanyahu promete una guerra rápida y decisiva
Mientras tanto, Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí y aliado de Trump en esta ofensiva, ha declarado en las últimas horas que esta operación militar abrirá la puerta a una «estabilidad duradera» en la región. En declaraciones a la cadena Fox News, Netanyahu ha calificado la intervención como «una guerra rápida y decisiva» y ha manifestado su convicción de que permitirá que otros estados de Oriente Próximo formalicen acuerdos de paz con Israel. Sin embargo, todos los análisis del conflicto apuntan a una guerra larga y de desgaste, tal y como se desprende de los ataques iraníes. Estos ataques buscan desgastar las defensas israelíes a base de enviar drones y munición relativamente barata para ser interceptados por los misiles defensivos israelíes, más caros de producir y más difíciles de reponer. Esta estrategia se contrasta con la que llevó a cabo Irán meses atrás, cuando Irán bombardeó Tel-Aviv, ataques que la capital israelí supo repeler con relativa eficiencia a base de misiles antieaéreos de la llamada 'cúpula de hierro'.