El balance de víctimas por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela continúa aumentando. Las autoridades del país han elevado este martes a 3.535 el número de fallecidos, mientras que 16.740 personas han resultado heridas a consecuencia de los dos fuertes seísmos registrados hace casi dos semanas.
La emergencia sigue siendo crítica en las regiones más afectadas. Según los últimos datos oficiales, cerca de 18.000 personas se han quedado sin hogar, mientras que más de 12.800 desplazados permanecen alojados en 80 refugios temporales habilitados por las autoridades y organizaciones humanitarias. Los equipos de asistencia continúan repartiendo alimentos, agua potable y material sanitario entre la población afectada.
Las labores de búsqueda y rescate afrontan ya una nueva fase. Después de varios días de trabajo ininterrumpido, numerosos equipos internacionales han comenzado a reducir los operativos de localización de supervivientes para centrar sus esfuerzos en la recuperación de cuerpos y en la atención a los damnificados. Aun así, las autoridades mantienen efectivos desplegados en las zonas donde todavía existe la posibilidad de encontrar personas entre los escombros.
La situación sanitaria preocupa especialmente en los campamentos temporales, donde las organizaciones humanitarias advierten del riesgo de propagación de enfermedades debido al hacinamiento y a las dificultades para garantizar el acceso al agua potable y al saneamiento. Paralelamente, continúan las tareas para restablecer servicios básicos e iniciar la reconstrucción de las infraestructuras dañadas.