ARD Investment ha irrumpido en el mapa hotelero de Ibiza con un proyecto que aspira a recuperar la esencia de la isla de hace décadas. La plataforma de inversión inmobiliaria, especializada en hoteles de cinco estrellas y viviendas de lujo, ha transformado el antiguo BG Portinatx Beach en el nuevo Nômade, un establecimiento de alta gama en Portinatx que apuesta por el bienestar, la gastronomía y la integración con el entorno. Su consejero delegado, Jaime Ardid, recibe a Periódico de Ibiza y Formentera en los frenéticos días previos a la apertura oficial y explica la filosofía de la compañía, las claves de una operación de compra del antiguo BG Portinatx que tardó dos años en gestarse y su visión sobre el futuro turístico y económico de Ibiza.
—Para quien no sepa lo que es, ¿qué es ARD Investment?
—Somos una plataforma de inversión inmobiliaria con dos líneas de negocio. Una está centrada en el desarrollo de hoteles de cinco estrellas y otra en residencias de lujo. Trabajamos junto a un grupo de inversores que nos acompañan en cada proyecto; nosotros gestionamos esas inversiones y participamos también con capital propio.
—¿Qué proyectos tienen actualmente en marcha?
—En Madrid estamos desarrollando tres promociones residenciales de alto standing. En el ámbito hotelero tenemos proyectos en distintos puntos de España y Portugal. En Cascais estamos desarrollando un hotel con residencias, en Lisboa un Six Senses y, en España, proyectos como el Only YOU de Málaga o un Six Senses en Sevilla.
—¿Qué buscan cuando deciden invertir en un activo?
—Siempre buscamos ubicaciones y activos singulares donde podamos crear proyectos icónicos. Cuando llegamos a esta propiedad nos enamoramos de ella por la playa, las vistas, la naturaleza y la baja densidad urbanística. Después, buscamos el operador adecuado. Lo que queríamos encontrar en Ibiza era precisamente la Ibiza que conocí cuando venía de vacaciones con mi familia a finales de los años 70 y principios de los 80: una isla donde la fiesta era secundaria y el protagonismo lo tenían el mar, el campo, las puestas de sol y las casas payesas.
«Destinaremos el 0,5% de los ingresos brutos de Nômade Temple Ibiza a proyectos culturales, deportivos y de conservación de la naturaleza»
—¿Por eso eligieron el norte de Ibiza?
—Exactamente. Pensamos que el norte conserva mejor esa esencia. Queríamos crear un lugar donde la gente se encontrara alrededor de la naturaleza, la cultura, la música en directo, el cuidado y el bienestar, más allá de los DJ y las grandes fiestas.
—¿Valoraron otras opciones antes de comprar este hotel?
—Sí, vimos otras propiedades, pero ninguna tan especial como esta, ni estaba rodeada de naturaleza. Muchas estaban rodeadas de edificios altos construidos en los años 60 y 70, y eso era justo lo que queríamos evitar. Nuestra idea era transmitir la sensación de un conjunto de casas payesas, con su arquitectura característica.
—El Nômade se levanta en lo que antes era el BG Portinatx. Cuénteme cómo fue el proceso de compra.
—Fue un proceso largo. La propietaria, la señora Berger, llevaba allí desde finales de los años 70 y tenía un enorme vínculo emocional con el establecimiento; no tenía intención de venderlo porque lo puso en marcha con su marido y le tenía mucho cariño. Durante dos años fuimos construyendo una relación de confianza, le transmitimos que somos una familia, le explicamos el proyecto con todo lujo de detalles y finalmente entendió que podíamos dar continuidad al legado que ella y su marido habían construido.
—¿Mantienen el contacto con la señora Berger?
—Sí. Le enviamos fotografías, nos pregunta cómo evoluciona la obra y se emociona viendo el resultado.
—La lentitud en trámites urbanísticos y concesión de licencias suele ser una queja habitual en Ibiza. ¿Cómo fue en su caso?
—No tenemos ninguna queja en ese sentido. Tanto el anterior alcalde, Antoni Marí Carraca, como la actual alcaldesa, Tania Marí, entendieron perfectamente el concepto. Comprendieron que queríamos hacer un proyecto diferente, muy alineado con un turismo tranquilo, de bienestar, gastronómico y cultural de esta zona norte de Ibiza. Incluso hemos hecho algo que pocos promotores hacen, como es derribar dos edificaciones que estaban situadas dentro de la delimitación de Costas para liberar espacio y permitir que la zona respirara. Es una decisión que pocos promotores toman.
«Nômade es naturaleza, comunidad, intercambio cultural y bienestar. Son experiencias muy difíciles de encontrar en otros hoteles»
—Ibiza es uno de los mercados hoteleros más competitivos del Mediterráneo y del mundo. ¿Les preocupó la competencia a la hora de poner en marcha su proyecto?
—Teníamos muy clara la idea; queríamos fomentar esa otra Ibiza, la del norte, la del campo, la del mar, y teníamos claro que nuestros mejores compañeros de viaje en esta aventura iban a ser Nômade con Sebastian Sas, que es el creador y arquitecto de esta propiedad. Considerábamos que eran los únicos que podían lograr la magia que buscábamos de esta propiedad y esa experiencia que estamos buscando. No tenemos ninguna preocupación por la competencia porque creemos que no hay productos en Ibiza que sean como Nômade. Estableciendo una metáfora, sería como comparar fuegos artificiales con una puesta de sol: ambos son un espectáculo de luz, pero uno es pasajero y el otro se queda.
—¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar con Nômade?
—Conocí a Sebastián Sas hace unos seis años en Tulum. Me fascinó cómo había conseguido crecer manteniendo intacta la esencia del proyecto. Me contaron su historia: cómo empezó con cinco habitaciones, luego 10 y luego 15, y siempre mantuvo esa esencia y espíritu que buscábamos para nuestro proyecto hotelero en Ibiza. Cuando compramos esta propiedad pensé inmediatamente en él porque representaba exactamente lo que queríamos hacer en el norte de Ibiza.
—¿Qué es Nômade para quien lo escuche por primera vez?
—Es naturaleza, comunidad, intercambio cultural y bienestar. Son experiencias muy difíciles de encontrar en otros hoteles: sesiones de sound healing, breathwork, baños de flotación, gastronomía basada en el producto, serenidad y música inmersiva. He viajado mucho y pocas veces he visto un nivel de detalle como el que ofrece Nômade.
—¿Cuál ha sido el mayor reto a la hora de poner en marcha su proyecto en Ibiza?
—Sin duda, encontrar personal a todos los niveles. Aquí, dentro de la propiedad, tenemos 35 apartamentos para empleados y, además, hemos alquilado otras viviendas en Portinatx. Tener alojamiento ha sido fundamental para atraer talento y formar un equipo comprometido con la cultura de Nômade.
—La empresa también incorpora una vertiente social en sus inversiones.
—Sí. Destinamos el 0,5 % de los ingresos brutos de todos nuestros hoteles a proyectos culturales, deportivos y de conservación de la naturaleza. En el caso de Ibiza, queremos contribuir a proteger la posidonia, estamos valorando cómo ayudar a la conservación de la lagartija pitiusa y también queremos fomentar la vertiente deportiva porque Ibiza es un lugar idóneo para la práctica deportiva.
—¿Se plantean nuevas inversiones en Ibiza?
—A nivel hotelero no. Queremos consolidar este proyecto. Sí podríamos estudiar alguna promoción residencial en el sur de la isla, pero ahora toda nuestra atención está centrada en Nômade.
—¿Cómo analiza el momento económico que vive Ibiza?
—Creo que todavía tiene mucho recorrido, especialmente el norte. Hay una demanda creciente de naturaleza, gastronomía, experiencias auténticas y cuidado de uno mismo. Es cierto que el año pasado el mercado se ralentizó ligeramente, según me comentaban algunos amigos hoteleros que tengo en la isla, pero este año la situación geopolítica puede beneficiar a destinos seguros como Ibiza y que están cercanos en avión desde varios destinos europeos.
—¿El elevado precio de los vuelos puede convertirse en un problema?
—Es un aspecto sobre el que habría que trabajar. Nuestro cliente probablemente no decide su viaje por el precio del billete, pero evidentemente influye en la competitividad del destino.
—¿Cómo ve la evolución turística de la isla?
—Muy positiva. El norte mantiene su identidad y el resto de zonas también se están reposicionando hacia un turismo de mayor calidad. Platja d’en Bossa, por ejemplo, ha incorporado más propuestas de bienestar y se ha reposicionado, y Sant Antoni está mejorando mucho su planta hotelera; está haciendo un gran esfuerzo en este sentido. Ibiza está viviendo un momento muy interesante.
—Usted conoció la isla siendo adolescente. ¿Qué recuerdos conserva?
—Me encantaba recorrer la isla en moto, descubrir calas escondidas, comer pescado a la plancha en un chiringuito o alojarme en una casa payesa en el campo, escuchando las chicharras. Ese espíritu es el que queremos recuperar. Incluso vamos a rendir homenaje a la cultura del vinilo con un proyecto musical junto a Dante HiFi.
—¿Qué le diría a alguien que duda entre venir o no a Ibiza a pasar sus vacaciones?
—Que venga a descubrir la otra Ibiza, la Ibiza del norte. La de las playas tranquilas, el campo, las chicharras, las puestas de sol, los atardeceres y los amaneceres. Esa Ibiza que rememoramos de antaño sigue existiendo y el norte es el mejor lugar para encontrarla.
Lengua de LoboAfirmar que las carreteras pavimentadas bloquean permanentemente el agua del acuífero es ridículo. Las carreteras no destruyen ni retienen el agua; sus pendientes artificiales simplemente redirigen la lluvia por gravedad hacia los arcenes y suelos adyacentes sin pavimentar, donde se infiltra en el subsuelo a pocos metros de distancia. Para alterar significativamente un acuífero, las superficies impermeables deben cubrir un porcentaje masivo y continuo de una cuenca hidrográfica, algo que ocurre en ciudades densamente pobladas, pero no en zonas rurales donde las carreteras estrechas están rodeadas de vastas extensiones de terreno abierto. Además, las crecidas repentinas del Mediterráneo son provocadas por tormentas intensas que saturan instantáneamente los suelos arcillosos naturales y secos por el sol de la región, lo que significa que se produce una fuerte escorrentía independientemente del asfalto; en estos entornos, las carreteras simplemente desplazan el punto específico de absorción del suelo en lugar de impedirlo por completo.