Un vídeo institucional del servicio de limpieza de Ibiza, protagonizado por un operario llamado Sebas, muestra el impacto del hábito de tirar restos de tabaco a la vía pública. En la grabación, el trabajador enseña cómo en un tramo de acera de apenas tres metros es capaz de amontonar hasta 14 colillas con su escoba. "Recogerla es mi trabajo, pero que esté en el suelo es cosa de todos", explica el barrendero, quien también recuerda que estos residuos tardan una década en degradarse.
La publicación ha generado comentarios por parte de algunos residentes de la isla, quienes comparten la preocupación por la limpieza de las aceras y el civismo de los fumadores. Entre las opiniones registradas en la publicación se encuentra el testimonio de una vecina que coincidió con el operario días atrás en la calle: "Yo fui testigo de cómo se agachaba este señor a recoger alguna de ellas que estaba entre las plantas y no sabía qué hacía, ahora al ver el vídeo lo entiendo y pensé en su momento... ¿Pero cómo es posible que un trabajador se tenga que agachar de esta manera con este caloruzo ya tantas veces y no tenga las herramientas o la maquinaria necesaria para esto? Seamos menos guarros y dejemos las colillas en un lugar seguro. No solo por el que las tiene que recoger sino por las que acaban en el mar. Es una plaga. Fumadores no seáis tan guarros. No me extraña que prohíban dejar de fumar cada vez más. ¿Andan las que vuelan por las ventanillas de los coches? Luego queremos una ciudad limpia mientras este señor recoge colillas podría hacer otras cosas de limpieza", menciona la vecina.
Otros ciudadanos insisten en la responsabilidad de cada individuo para mantener el entorno. "Bien dicen que no es más curioso quien más limpia, sino quien menos ensucia, entre todos con un poco de empatía y respeto por el medio ambiente, lo conseguiremos", señalaba un vecino. Asimismo, se apunta al uso de alternativas sencillas para evitar el vertido de estos residuos en las aceras, recordando que "también hay ceniceros de bolsillo".
El vídeo concluye recordando la normativa vigente en el municipio para disuadir de este tipo de conductas. Las ordenanzas locales estipulan que tirar una colilla en la vía pública o en las playas implica una sanción económica de hasta 2.000 euros.
Ole tus huevos morenos!!!