Los vecinos del edificio Gémini, en la carretera de Platja d’en Bossa, todavía trataban este jueves de recuperar la normalidad tras la angustiosa noche vivida durante el incendio declarado en uno de los apartamentos del inmueble. El fuego, que obligó a movilizar a bomberos, Guardia Civil, Policía Local y servicios sanitarios, dejó cinco personas afectadas por inhalación de humo y reavivó el recuerdo de otro incendio que marcó la zona hace ahora exactamente un año y un día.
Las llamas se declararon poco después de la medianoche en un apartamento situado sobre el restaurante KFC y frente a Dunes Ibiza. Hasta el lugar se desplazaron ocho efectivos de Bomberos de Ibiza con tres vehículos, además de tres ambulancias del SAMU 061. Los trabajos de extinción se prolongaron durante cerca de cuatro horas y no concluyeron hasta alrededor de las 4.30 horas de la madrugada.
Despertados por los gritos
Entre los residentes afectados se encuentra Beatriz, que vive en el edificio durante todo el año desde hace cuatro años y que fue despertada en plena noche por las fuerzas de seguridad.
«Yo estaba durmiendo cuando la Policía y la Guardia Civil nos despertó al grito de «¡fuego, fuego!». Entonces bajamos a la calle, donde estuvimos varias horas hasta que los bomberos hicieron su trabajo y la cosa se tranquilizó», explica todavía impresionada.
La vecina reconoce que experiencias de este tipo obligan a replantearse muchas cosas.
«Estas cosas me asustan y entristecen bastante. Cuando suceden cosas así una se plantea las cosas verdaderamente importantes de la vida. Justo el año pasado hubo otro incendio aquí delante. Espero que en esta ocasión tampoco se haya hecho daño nadie».
Beatriz destaca además una circunstancia que pudo evitar consecuencias mucho más graves. «Menos mal que los chicos que viven allí estaban trabajando y no había nadie en el piso».
Vacaciones truncadas
La preocupación también se extendió entre los turistas alojados en el edificio. Sílvia, una ciudadana italiana que pasaba dos semanas de vacaciones en Ibiza junto a otras cuatro personas, se encontraba fuera del apartamento cuando comenzó el incendio.
«Justo en el momento del incendio estaba tomando una copa con mi amiga cuando nos llamó nuestro compañero, que estaba en el piso junto a su pareja y su hijo, contándonos que el edificio se estaba incendiando», relata.
La imagen que recibió a través de una videollamada fue suficiente para provocar el pánico. «Solo se veía a gente corriendo y gritando y todo ennegrecido por el humo. Vine corriendo hacia el edificio muy asustada porque no sabía si nuestro piso también se estaba quemando con todas nuestras cosas dentro».
Aunque finalmente su apartamento no resultó afectado directamente por las llamas, la experiencia ha cambiado por completo sus planes vacacionales.
«Nos asustamos muchísimo. No hemos dormido nada bien. Es posible que el incendio fuera causado por un cortocircuito y no sabemos si esto se podría repetir, además del olor a quemado que hay en todo el edificio».
Por ello, el grupo ha decidido abandonar el inmueble. «Ya estamos haciendo las maletas y buscando un hotel, otro apartamento o, a lo mejor, volver a nuestra casa en Italia. La cuestión es marcharnos de aquí esta misma noche. No vamos a dormir más aquí».
A pesar de la intensidad del incendio y de la gran cantidad de humo generada, otros residentes tuvieron más suerte. Un vecino que reside justo debajo del apartamento afectado explicaba que los principales daños sufridos en su vivienda fueron las filtraciones de agua provocadas por las labores de extinción.
Mientras tanto, los ocupantes del piso donde se originó el incendio tampoco se encontraban en el inmueble en el momento de los hechos. Una compañera de trabajo de los residentes explicaba desde una pizzería cercana que los jóvenes se encontraban trabajando cuando se declaró el fuego.
Gracias a ello evitaron verse atrapados por las llamas y, tras perder su vivienda y sus enseres y pertenencias, han podido realojarse en casas de amigos y compañeros que les han ofrecido alojamiento.
Un recuerdo inevitable
El suceso ha reabierto inevitablemente el recuerdo del devastador incendio registrado el 10 de junio de 2025 en los locales del edificio Bossamar, también en Platja d’en Bossa, que destruyó varios restaurantes y obligó a evacuar decenas de viviendas. Aquel incendio, que posteriormente se demostró que había sido provocado, dejó daños valorados en cientos de miles de euros y marcó profundamente a vecinos y empresarios de la zona.
Doce meses después, otro incendio ha vuelto a alterar la tranquilidad de Platja d’en Bossa. Aunque en esta ocasión las consecuencias han sido mucho menores, la madrugada del jueves volvió a estar marcada por el humo, las evacuaciones y el miedo de quienes tuvieron que abandonar sus hogares sin saber qué se encontrarían al amanecer.