En el porche de la Vénda des Forn Blanc, más conocida como Can Joan d’en Gall, Catalina Escandell hace un esfuerzo por soplar unas velas que indican una edad a la que muy pocos pueden presumir de llegar. Este lunes esta mujer ha celebrado su 102 aniversario, acompañado de buena parte de su familia, entre ellas su hermana María, quien está cerca de convertirse en centenaria también, a sus 97 años de edad.
Sin la vitalidad de antaño, cuando se encargaba del cuidado de la casa, pero también del campo y de pasturar a las ovejas, por el lógico paso del tiempo, hay algo que nunca cambia. Y es que en su 102 aniversario, tal y como lleva haciendo desde los 7 años, Catalina Escandell ha querido vestir, un día más, de pagesa.
Cuando era niña le vistieron de esa forma, y quedó tan encantada, explica su familia, que decidió que esa iba a ser su vestimenta por el resto de sus vidas. «De lo único de lo que se quejaba era de no tener una coleta tan larga como tenían otras pageses», explican.
Es precisamente esa vida tan tradicional que ha portado siempre el que considera Nieves, su sobrina, el que es el secreto de su longevidad. «Cuando era joven era la que se encargaba del campo. Iba todo el día detrás de las ovejas».
Es precisamente por ese estilo de vida, por el que considera Nieves que «se trabajaba mucho, pero también más sano», así como una alimentación «también más natural». Aunque no sin añadir que, otra gran parte del secreto puede estar detrás de «el vaso de vino que se toma todos los días con la comida».
Una tradición de la que, presumen, sigue haciendo gala. A día de hoy, y pese a su avanzada edad «no se tiene que tomar ningún medicamento», presumen sus familiares.
«Quizás por eso han vivido tanto, por no tener tantos disgustos»
Catalina y María son dos de los cuatro hermanos que llegaron a ser -junto a un hermano y otra hermana más-. Todos ellos vivieron y crecieron en Can Joan d’en Gall. Sin embargo, ni Catalina ni María llegaron a casarse nunca, ni tampoco a tener hijos. «Quizás por eso han vivido tanto, por no tener tantos disgustos», bromea Catalina Marí, su cuñada.
Ella acompañó durante tantos años en las tareas de la casa a Catalina y María: «cosíamos, hacíamos el huerto, cuidábamos de los animales, trabajábamos mucho. Tenían mucha vitalidad», explica.
Felicitats i molts anys i bons i que compleixis moltíssim més.