El paseo de Es Caló des Moro recuperó este viernes su aspecto habitual apenas unas horas después del apuñalamiento mortal de un joven colombiano de 20 años. El gran reguero de sangre que dejó la agresión, visible durante horas sobre el pavimento, había sido completamente limpiado a primera hora de la mañana de este viernes, aunque la conmoción entre vecinos y comerciantes continúa muy presente.
La investigación continua para esclarecer las circunstancias del crimen, ocurrido en la tarde del jueves tras una discusión entre dos hombres que, según las primeras informaciones, se encontraban en situación de calle. El presunto autor fue detenido poco después de los hechos. Entre quienes todavía tratan de asimilar lo sucedido se encuentra una vecina que presenció la agresión y que prefiere mantener el anonimato. Visiblemente afectada, reconoce a Periódico de Ibiza y Formentera que aún no consigue apartar de su mente las imágenes vividas. «Fue horrible, de película, pero en la vida real. Tal cual como lo ves en una película, así fue», relata. Explica que regresaba de pasear a su perra cuando escuchó el impacto de una botella contra un vehículo y, apenas unos instantes después, presenció la agresión. «No te lo puedo contar sin llorar. Había muchísima sangre. Salí corriendo y vomité porque nunca había visto algo así», recuerda visiblemente afectada.
La mujer asegura, además, que la puñalada alcanzó el pecho de la víctima y no el abdomen, como apuntaban algunas informaciones iniciales. Según su relato, tras la agresión el joven todavía consiguió avanzar unos metros antes de desplomarse. «Empezó a tambalearse y se agarraba el pecho, pobrecito», explica.
La vecina conocía de vista tanto a la víctima como al presunto agresor, ya que ambos solían frecuentar la zona y vivían en situación de calle. «A veces discutían, pero nada justifica una atrocidad así», lamenta. También comenta que, según personas de su entorno, el fallecido padecía problemas de salud mental, una circunstancia que, unida al consumo de alcohol y drogas, podía agravar determinados comportamientos. Este extremo, no obstante, no ha sido confirmado oficialmente.
El crimen ha dejado una profunda huella entre quienes lo presenciaron. «El jueves lloré toda la tarde y hoy [por el viernes] he llorado todo el día», confiesa la vecina, que admite que todavía le resulta imposible recordar la escena sin emocionarse.
También destaca la actuación de las personas que acudieron de inmediato a auxiliar al joven herido, que tuvieron que enfrentarse a una escena de enorme dureza en los primeros minutos tras la agresión.
Aunque el paseo de es Caló des Moro ha recuperado su aspecto habitual y no quedan rastros visibles del crimen, entre los residentes las conversaciones siguen girando en torno a uno de los episodios más violentos que recuerdan en la zona.
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