«Mi nombre es Kate, y me han robado medio millón de euros en una noche en Ibiza». Así empieza un vídeo publicado por esta usuaria en sus redes sociales en el que explica como le robaron esta cantidad de dinero mientras estaba en la isla de vacaciones. «Salimos a cenar con mis amigos y cuando volvimos a la villa, mi amigo entró a su habitación y empezó a gritar: ‘¡alguien ha entrado en casa!’», empieza a contar sobre este momento.
«Entré en la habitación, y la primera cosa que vi es que mi estantería estaba vacía. Todos mis bolsos, mis zapatos que había tenido durante cinco años, perfumes… literalmente todo», cuenta sobre objetos que le han robado. «Luego me di cuenta de que se habían llevado también mis pasaportes, documentos, dinero, joyas… todo», añade.
«Toda la villa fue robada, pero yo fui la más perjudicada. Mis amigos solo estaban visitando Ibiza, pero yo llevaba cuatro años viajando por Europa con toda mi vida en esas maletas», expresa. Posteriormente, asegura que llamaron a la policía, diciendo también que uno de los dispositivos robados tenía un airtag, por lo que podían saber donde se encontraba, y pudieron localizar algunos de los objetos.
«La Policía recuperó algunos de los objetos. A mi me dieron algunas de mis joyas más caras, lo consideré un milagro, pero muchas de mis cosas, incluyendo el dinero que tenía para todo el verano, se fue», dice sobre los objetos que pudieron recuperar y los que no. «Fue una experiencia muy traumática», añade, aunque dice que tuvo que mantener la calma y recordar que «los objetos son reemplazables».
Recomienda que «si vas a Ibiza, cierra con llave tu villa, activa tu alarma, ten seguridad», y plantea que «quizás estar en un hotel es la opción más segura». «La Policía nos dijo que robos como estos suceden cuatro o cinco veces cada noche en Ibiza», concluye, antes de decir que «nunca hay que perder la positividad.
Ibiza se ha convertido en demasiadas ocasiones en una isla de postureo, en un escaparate donde parece que hay que demostrar constantemente quién tiene más: Rolex Daytona, Richard Mille, Audemars Piguet, el bolso de 10.000 euros, el coche más llamativo… Y desgraciadamente, detrás de esa exhibición de riqueza también vienen bandas de delincuentes profesionales que saben perfectamente lo que buscan y a quién seguir. Por supuesto, nada justifica un robo y la culpa siempre es de quien roba. Pero quizá también deberíamos reflexionar sobre el modelo de Ibiza que estamos creando. Cuando una isla entera se convierte en un escaparate del lujo, no solo atrae a quienes vienen a gastarse el dinero: también atrae a quienes vienen a llevárselo. Antes se podía disfrutar de Ibiza sin necesidad de demostrar a cada momento cuánto dinero tenías. A veces pienso que si volviéramos un poco a aquello —un Casio en la muñeca y menos necesidad de aparentar— viviríamos bastante más tranquilos.