Este mediodía, un robo sin violencia ha sacudido la Marina de Ibiza, concretamente en el establecimiento de la Joyería Pomar, situado cerca del Mercat Vell. La presunta ladrona, una mujer de apariencia rumana o italiana descrita con ropa de color amarillo y un tatuaje visible en el pecho, se ha llevado un expositor con una decena de anillos de oro y un colgante.
Los hechos han ocurrido este mediodía del 27 de agosto cuando, según relata el hermano de Elena Pomar, dependienta del local, una supuesta familia se ha acercado a la tienda cargando con un carrito de bebé, una escena que en un primer momento no despertó ninguna sospecha: «Esta persona le ha hecho creer que se podía fiar, y te fías y luego pasan estas cosas», lamentaba el familiar de la afectada.
En el interior del comercio únicamente accedió la mujer, mientras que su acompañante y el menor se quedaron fuera. Una vez dentro, comenzó a interesarse por distintas piezas de bisutería y a preguntar por los precios. El hurto se produjo presuntamente cuando, tras pedir el coste de unas joyas situadas en la parte baja del mueble expositor, aprovechó un descuido para sustraer con rapidez un muestrario con 10 anillos y un colgante, piezas de oro cuyo valor total asciende a unos 17.000 euros.
El hermano de la dependienta explica que, en cuanto se percataron de lo sucedido, salió a buscar a los sospechosos por las calles de Ibiza, aunque ya habían transcurrido unos diez minutos desde el escape. Asimismo, recuerda que no es la primera vez que sufren un asalto, ya que «hace unos años les entraron a robar, pero fue por la noche y teniendo la puerta cerrada».
La familia afectada ya ha interpuesto la correspondiente denuncia ante las autoridades y cuenta con grabaciones de seguridad que recogen el rostro de la presunta autora. Mientras intentan asimilar el golpe, reconocen que el suceso les ha sentado «como una jarra de agua fría».
Para que le tapan la cara, para que no la conozcamos y puedan seguir robando! País de mangantes y cómplices de mangantes.