El temporal de precipitaciones que ha azotado Ibiza sigue dejando estampas insólitas. La última de ellas se produjo pasadas las 18:30 horas en el entorno de Ses Salines, donde un turista terminó con su vehículo completamente hundido después de que este se precipitara a un estanque.
Según han detallado testigos presenciales y personas que acudieron a auxiliarlo tras ponerse en contacto con Periódico de Ibiza y Formentera, el incidente ocurrió cuando el conductor se vio obligado a maniobrar: «Hemos estado allí con él ayudándole a salir del coche; le ha venido un coche de frente y él se ha ido hacia la derecha para dejarle pasar sin saber que había un estanque», explican sobre el origen del suceso provocado por la acumulación masiva de agua.
Al quedar el vial completamente cubierto, el turista calculó mal el terreno y el turismo terminó cediendo hacia el agua. La situación fue de tal magnitud que el afectado tuvo que salir por el propio techo del coche para ponerse a salvo.
Afortunadamente, el susto no ha tenido consecuencias personales graves. Un vecino de Ibiza que se detuvo a socorrerlo y posteriormente lo trasladó en su propio coche relató cómo se desarrolló el rescate y la espera. Al interesarse por su estado, comprobó que el afectado se encontraba bien, aunque la barrera idiomática —«me hablaba en inglés, yo no entiendo inglés, pero bueno»— no impidió gestionar lo urgente.
La anécdota y los daños colaterales de la peripecia no terminaron ahí. Mientras aguardaba junto a su mochila y sus pertenencias, en un intento insólito por solucionar la situación por sus propios medios, el turista «me ha pedido una cuerda», explicaba el vecino con una sonrisa ante la total inviabilidad de sacar un coche sumergido de ese modo.
Entre los contratiempos de la jornada, el visitante acumuló un gran contratiempo añadido: a causa del accidente, perdió su vuelo de regreso a su país de origen, según hace saber uno de los vecinos de Ibiza que lo socorrió.