La indignación entre los comerciantes de Ibiza tras el nuevo episodio de inundaciones en la ciudad no cesa. Este lunes en el barrio de es Pratet algunos comercios permanecen cerrados mientras que en otros intentan limpiar los destrozos ocasionados por el agua caída entre el domingo y ayer por la mañana. «Aquí no ha venido ni Dios desde ayer», afirma muy enfadado Miquel Puente, comerciante de la calle Felip II, «el año pasado tampoco vino nadie. Estamos acostumbrados ya a limpiarnos nosotros el culo. ¿Qué vamos a hacer?».
«No nos están ayudando en nada», dice en referencia al Ayuntamiento, «aquí todo el barrio está totalmente vendido». En su opinión, «no es normal» que la ciudad siga inundándose en pleno siglo XXI. Recuerda que Ibiza es «una de las ciudades más ricas de España» y no entiende «a dónde van los impuestos». «Luego, cuando sean las elecciones, vendrán a pedirnos el voto», lamenta.
En S’Espardell Gastrobar, también en la calle Felip II, Alberto Pérez saca agua de su restaurante con una pequeña bomba. No es la primera vez que se enfrenta a la catástrofe. En junio del año pasado su restaurante, S’Espardell, en Platja d’en Bossa, quedó reducido a cenizas tras un virulento incendio. «Vamos del fuego al agua», dice ahora tirando de humor.
Explica que, al conocer los avisos sobre posibles inundaciones, dejaron todo preparado pero que, en esta ocasión, el problema ha llegado por donde no habían previsto: «Se ha llenado de agua todo el restaurante. Lo habíamos dejado todo muy bien preparado para que no entrase nada. Pero nos hemos encontrado con la sorpresa de que el agua filtra del suelo hacia arriba y, tal y como se inunda la calle, se inunda el local. Y, tal y como se vacía la calle, se vacía el local».
Lo mismo les ha sucedido a Saha y Lea, dos jóvenes alemanas que hace tres meses abrieron una cafetería en los pasajes. El agua inunda el establecimiento desde ayer y, al igual que en Felip II, procede del subsuelo. «Pusimos una valla para que no entrara el agua», relata Lea, «pero salió de debajo del suelo. La ciudad no está preparada para lluvias torrenciales. Sube el nivel del mar y el agua sube por debajo de los locales y los inunda. Por mucho que achiques, no deja de salir hasta que no para de llover y baja el nivel del mar». En su opinión, «la solución la tienen que poner el Ayuntamiento y el Consell, tienen que intentar que todas las alcantarillas estén limpias para que, cuando llueva tan fuerte, el alcantarillado haga su función».
Otro comerciante les ha prestado una bomba para poder sacar el agua que inunda la cafetería. Tienen claro que, tal y como están las cosas, no podrán abrir en unos días.
Los pasajes
Daniel Fernández, propietario de La Sal Ibiza, ubicado también en los pasajes, aún no ha entrado en su local cuando habla con Periódico de Ibiza y Formentera pero ya sabe que está totalmente inundado. Como en el resto de establecimientos de la zona, el agua lleva saliendo por el suelo desde el domingo: «El problema que hay en es Pratet es que el agua nos sube más que nos baja como riada. Nos sube desde debajo del suelo porque todo por debajo está hueco».
Cada vez que llueve fuerte, en esta zona se produce el mismo problema, relata. Y cuestiona para qué sirven los tanques de tormentas del puerto y del camí de Can Murtera. «No sé si es que no tienen suficiente capacidad o caudal de drenaje», explica, «pero lo que sí sé es que cada vez que hay una DANA el problema está ahí. Y esto a nosotros nos causa problemas graves porque se te estropea la maquinaria, se inundan los suelos, si tienes paredes de pladur se deterioran y, si el suelo es de parqué, te quedas sin él».
Fernández es consciente de que no se puede responsabilizar a nadie por la meteorología. Sin embargo, sí considera que «alguna solución tiene que haber porque esto sucede ya cada año». «Lo estamos viendo aquí y en Platja d’en Bossa», prosigue, «ayer incluso había unos con una piragua. El problema está ahí y, cada vez que ves que pueden caer 75 o 100 litros por metro cuadrado, te echas a temblar».
Simone Arienzo tiene dos comercios de comida rápida en Felip II. Este año, cuenta, se ha salvado del problema. «En las del año pasado», recuerda, «el agua subió más de un metro. Hoy no ha llegado al palmo. Pero no nos ha afectado casi». En su caso, el agua entra desde la calle: «A otros les ha entrado por el suelo y a algunos hasta les ha salido por el váter. Pero, bueno, el agua es lo más fuerte del mundo y no puedes hacer nada. A mí no me parece normal lo que pasa porque este año han hecho muchas obras por aquí pero no se ha arreglado nada. De todos modos, yo vengo de Italia y, aunque allí tenemos la fontanería de Mussolini, cuando llueve muy fuerte las ciudades se inundan. Pienso que es un poco culpa nuestra porque tiramos de todo a la calle. Y también es culpa del Ayuntamiento, que no limpia, y del propio cambio climático».
En la calle Pere Francés, la propietaria de Pinturas Gámez, Maite García, lamenta que el agua ha entrado por la zona del almacén, justo en la que no pueden colocar nada para proteger porque tiene un pequeño desnivel. El establecimiento lleva 52 años abierto y, asegura, «lo que está pasando en estos tiempos es tremendo». Sin embargo, considera que lo que más afecta a la calle es el aparcamiento de es Pratet: «Por ahí no hay ninguna salida del agua hacia ses Feixes. Hay unos 50 centímetros de desnivel, está más alto que la calle. Y el agua se queda estancada. Si hiciesen alguna canalización para llevarla hasta ses Feixes, seguro que no nos inundábamos tanto. Yo no soy arquitecta ni ingeniera pero veo que esto cada vez está peor, sobre todo desde que se asfaltó toda esa zona».
Barreras contra inundaciones
En otro establecimiento, Daniel Llofera le explica a la propietaria de Pinturas Gámez el funcionamiento de la barrera contra inundaciones que adquirió tras las sucedidas en septiembre y octubre de 2025 y que, este fin de semana, han impedido que entre el agua. «Nosotros aprendimos el año pasado», relata, «y nos hemos protegido con una barrera un poco más sofisticada que lleva una serie de gomas para sellar por abajo y por los laterales. Esto hace la puerta más hermética. Se monta y se desmonta en un minuto».
Llofera no quiere dar a conocer el precio del dispositivo pero deja claro que «aunque no es económico, siempre será más caro tener una inundación».
La presidenta de la Asociación de Vecinos de es Pratet, Carmen Cárcel, ha sido esta vez una de las más perjudicadas de la calle Pere Francés: «Tengo dos puertas en la tienda y esto es un mar. Entra por los dos lados. Hoy hay comercios que no han podido abrir todavía. Y otros están trabajando como nosotros, con un poco de agua por medio».
Cárcel explica que los daños no han sido mayores porque entre el domingo y el lunes no ha llovido tanto como sucedió en las inundaciones de 2025. Además, añade, ha sido también importante el hecho de que los comerciantes estén ahora mejor preparados. Sin embargo, «el problema de este barrio es siempre el mismo, inundaciones cada vez que llueve fuerte». «Yo sé que en el Ayuntamiento hay voluntad pero luego hay otra parte, que son los que deben de ejecutar el trabajo, que no llegan nunca», denuncia, «yo le paso las notificaciones al concejal y sé que es activo y lo pasa a donde lo tiene que pasar. Pero, claro, los que tienen que realizar esos trabajos o no los realizan o los realizan a medias. Te dicen, por ejemplo, que van a venir a desembozar todas las alcantarillas. Te los mandan y vienen pero desembozan dos. Hay 8. Es como lavar un poco la imagen y que parezca que ya está todo solucionado. Pero no es verdad porque quedan las tres cuartas partes de lo que se tiene que hacer sin hacer».
Cárcel concluye pidiendo al Consistorio que «si hay alguna manera de que todo el mundo se ponga de acuerdo, que lo hagan y se arreglen las cosas importantes en Ibiza, como es esto porque, con todo lo que hay hoy en día, se puede arreglar y se puede subsanar».
En la zona se encuentra esta mañana el concejal de Comercio, Álex Minchiotti, que explica que, en función de cómo vaya la previsión del tiempo en las próximas horas, se tomarán medidas como el cierre de las calles Diputado José Ribas y Pere Francés. «El problema es el paso de los coches», explica, «que desplazan el agua al interior de los comercios». Minchiotti recuerda que en estos momentos trabajan en la ciudad tanto operarios del Consistorio como efectivos de la UME, que se desplazaron este domingo a la isla. Admite que «hay que ir haciendo mejoras» para evitar que estas inundaciones vuelvan a producirse. Y concluye: «Lo que tenemos que hacer ahora es procurar que el funcionamiento de la red sea el adecuado».
Esperamos a Triguero en mayo del 27 como agua de mayo