Un tribunal de Labuan Bajo ha condenado este lunes a tres años y medio de cárcel al capitán de la embarcación turística KM Putri Sakinah, que naufragó el pasado 26 de diciembre en aguas de Indonesia con una familia valenciana a bordo. El trágico suceso, ocurrido en el Parque Nacional de Komodo, cerca de la isla de Padar, se saldó con la muerte de cuatro miembros de una familia de seis españoles, logrando sobrevivir únicamente la madre y una de sus hijas menores.
El magistrado del caso ha validado la acusación de negligencia contra el capitán al quedar plenamente demostrado que no se encontraba controlando el timón en el momento del accidente. La investigación ha ratificado que los mandos del barco estaban en manos del jefe de máquinas, un joven de 23 años que carecía de la licencia necesaria para manejar este tipo de vehículos marítimos y que también ha sido condenado a una pena de dos años y seis meses de prisión.
A bordo de la embarcación siniestrada viajaban un guía local, tres tripulantes y la familia española. Entre las víctimas mortales se encuentra Fernando Martín, conocido exfutbolista y entrenador del equipo femenino B del Valencia Club de Fútbol, así como tres de los menores. Días después del hundimiento, los equipos de rescate localizaron los cuerpos sin vida del técnico, de su hijo Mateo, de nueve años, y de Lía, de doce años e hija de su esposa. El operativo de búsqueda se dio por concluido sin poder hallar el cadáver de Quique, otro menor de diez años que figuraba como desaparecido. Las únicas supervivientes de la tragedia fueron la madre de los niños, Andrea Ortuño, y su hija menor de siete años.
Las fuerzas policiales indonesias detuvieron e identificaron como sospechosos al capitán, de 56 años, y al jefe de máquinas a principios de enero. El proceso judicial se ha extendido a lo largo de nueve sesiones en las que han comparecido diversos testigos, resultando clave la declaración por videoconferencia de la propia Andrea Ortuño. En su testimonio, la madre superviviente denunció que la tripulación no ofreció ningún tipo de auxilio a sus familiares durante el naufragio y criticó que en ningún momento del viaje se les informara sobre los protocolos de seguridad o de emergencia a bordo.
Entonces ha quedado probado que el capitán se encontraba en la sala de máquinas tocándose los testículos y dejó al cargo de la embarcación a un chaval sin la correspondiente titulación. Me alegro que la justicia haya actuado de forma rápida y contundente y espero que cumpla la condena íntegramente. La moraleja de toda esta historia es que es que es mejor pasar las vacaciones en territorio nacional, y no irse tan lejos a dejarse el dinero. Si viajamos a Canarias en lugar de a Indonesia, apoyamos el turismo nacional, el dinero se queda en España y hay menos riesgo de accidentes por culpa de algún capitán incompetente.