La ACB ha levantado el telón de la primera temporada del nuevo milenio con la presentación de una competición plena de expectativas ante la puesta en escena de las nuevas reglas destinadas a avivar el espectáculo y del escenario abierto en el baloncesto español tras el papel realizado por el equipo nacional en los Juegos Olímpicos de Sydney.
El inicio del curso 2000-2001, que comienza este fin de semana definitivamente con dieciocho equipos una vez deshecha la incertidumbre surgida alrededor del futuro del Cantabria Lobos, llena de alicientes una Liga ACB identificada con la evolución permanente.
La reducción de treinta a veinticuatro segundos de la posesión del balón y la implantación de cuatro tiempos de diez minutos en cada partido suponen un cambio añadido en la fisonomía de la canasta interesada en imponer, cada vez, más velocidad y plasticidad en la constante adecuación a los tiempos.
El crecimiento competitivo en la Liga ACB, que en la última edición ha recuperado al Real Madrid como campeón, apartado del título desde la temporada 1993-94, y la instauración de la Euroliga promovida por los clubes europeos al margen de las directrices de la Federación Internacional (FIBA) han formado parte del mensaje alentador de la puesta en marcha oficial de la nueva temporada.