Efe|
El seleccionador italiano, Marcello Lippi, separó hoy durante un entrenamiento a los once jugadores que fueron titulares frente a Alemania y se fue con ellos a otro campo, al que no tuvieron acceso la prensa y los aficionados. Buffon, Zambrotta, Cannavaro, Materazzi, Grosso, Gattuso, Camoranesi, Perrota, Pirlo, Totti y Toni cumplieron con una serie de ensayos tácticos en un lugar alejado al que ocuparon los otros futbolistas de la plantilla en un complejo deportivo de Duisburgo, ciudad situada a unos 60 kilómetros de Dortmund.
Cerca de 2.000 aficionados italianos asistieron al entrenamiento y ovacionaron, al igual que los jugadores, a un niño de unos tres años que burló con controles, entró al campo y remató un balón. Un agente de seguridad se lo llevó en brazos pocos después. No se entrenó Alessandro Nesta, descartado para la final contra Francia, y los jugadores suplentes jugaron un partidillo de seis contra seis en el que Alessandro Del Piero marcó una decena de goles. Raymond Domenech, seleccionador francés, no tuvo empacho en declararse hoy admirador de Italia a tres días de librar con la «azzurra» la final de la Copa del Mundo en el estadio Olímpico de Berlín.
«Estoy muy motivado», afirmó, «no solo porque vamos a jugar la final, sino porque la vamos a jugar contra Italia, un equipo al que siempre he admirado por su talento, sus tácticas, su fuerza mental y su espíritu de lucha». Para Raymond Domenech, la selección italiana es «un modelo permanente» y se refirió a la victoria italiana por 2-0 sobre Alemania en semifinales como «un logro deportivo muy notable». El fútbol francés se ha mirado, a menudo, en el espejo italiano para adoptar un estilo basado en la solidez defensiva que en el Mundial de Alemania le ha servido para ir escalando fases hasta presentarse en la final y dejando constancia de su buen hacer en las diferentes facetas del juego.