Paco Vázquez afronta su decimoquinta temporada en la élite del baloncesto español. El escolta ibicenco debutó en la liga ACB en la campaña 1992/93, cuando militaba en el GB Manresa, equipo vinculado al TDK Manresa. «Creo que jugué un minuto y doce segundos. Tenía 18 años y era un partido ante el AOR Ferrol. La verdad es que recuerdo algunos flashes de ese encuentro, aunque no demasiado. Ha pasado mucho tiempo», reconoce el jugador.
«Tras ese encuentro, regresé un poco a mi vida normal y seguí jugando en el Allianz Ras Manresa en Segunda División, aunque alterné en algunos partidos con el TDK. Pero, a pesar de debutar tan joven, llegué tarde a la ACB, con 22 años. Sé que soy uno de los veteranos de la liga, pero todavía hay jugadores más viejos que yo», bromea el ibicenco.
Sus números son para enmarcar. Ha jugado un total de 355 partidos en la máxima categoría del baloncesto español, entre TDK, Unicaja y DKV Joventut. Acumula 7.060 minutos en la cancha y 2.593 puntos anotados, con un promedio de 20 minutos, 7,3 puntos y 1,1 asistencia por partido. Ha sido internacional absoluto, estrenándose con la selección española el 17 de agosto de 2001 en un partido amistoso ante Israel (81-72). Además, suma un título de liga, con el TDK Manresa (1997-98), una Copa Korac con el Unicaja (2000-01), una medalla de bronce en el Campeonato de Europa con España (2001) y, más recientemente, una Copa ULEB, conquistada este mismo año con el DKV Joventut.
«Está claro que llevo muchos años ahí arriba, aunque no es algo en que piense mucho. En cuanto a mis mejores recuerdos a lo largo de este tiempo destaca, a nivel colectivo, el título de liga logrado en 1998 por el TDK Manresa, porque era algo que pocos se podían imaginar. A nivel individual, destacaría mi primer año con el Unicaja. Fue una temporada muy buena y, además, debuté con la selección absoluta», añade.
Un caso atípico
Su caso es único en Eivissa y ningún otro jugador de la isla ha seguido sus pasos. «Pero es que aquí pesa mucho la insularidad. Hay poca población, pocos equipos y poca competencia, por lo que sacar jugadores en un deporte de equipo es muy difícil en Eivissa. A nivel individual es más fácil y es el caso de deportistas de nivel nacional como Vivancos, Mar Sánchez o del tiro con arco, que es algo increíble», afirma.
No es el problema del DKV Joventut, su actual equipo, que trabaja la cantera a las mil maravillas. «En este club hay mucha tradición de trabajar con las categorías inferiores y siempre salen muy buenos jugadores. En cuanto a Rudy Fernández, va a ser difícil que se mantenga muchos años en este equipo, porque seguro que intentará pronto el salto a la NBA o a algún equipo importante. Mientras tanto, Ricky Rubio (la sensación en el último Europeo cadete masculino, en el que ganó España), todavía es muy joven. Tiene sólo quince años y aún le queda mucho camino por recorrer. Espero que siga con una trayectoria normal y que esté arriba en un par de años», dice.
Mucha ilusión
Por lo que respecta al DKV Joventut, el equipo parece haber recobrado su espíritu ganador después de unos años de travesía por el desierto. «La gente ha vuelto a ilusionarse con el equipo. Estamos consiguiendo muy buenos resultados en las dos últimas temporadas y es normal que los aficionados se vuelquen con nosotros. Sobre todo si consigues un título como el que logramos en la Copa ULEB, que ayuda mucho a elevar la moral de la afición a pesar de que sea en una competición menor», admite.
Por eso, esta temporada el objetivo es intentar superar lo obtenido en la pasada campaña: «Va a ser bastante difícil, aunque hay muchas ganas de hacerlo bien, especialmente en un año en el que el equipo regresa a la Euroliga, que es una competición muy atractiva para todos. Sin embargo, los favoritos son los de siempre: Unicaja, Tau y Barcelona».