La UD Ibiza volvió a las andadas y regresó de Tarragona con una nueva derrota. Como si del doctor Jekyll y el señor Hyde se tratara, mostró dos caras muy distintas ante un Nàstic de Tarragona que se impuso por 1-0. En una primera mitad para olvidar, Jardí desniveló la balanza. Tras el descanso, la mejor versión celeste saltó al ruedo pero no vio recompensado su trabajo.
Miguel Álvarez introdujo tres cambios con respecto al once anterior, todos ellos por obligación. Sergio Díez ocupó el lateral derecho en lugar de Unai Medina, que se cayó de la convocatoria; Sofiane fue el ariete elegido para suplir al lesionado Davo, ganándole la partida a Max Svensson, y Theo Valls ocupó el puesto del sancionado David García en la medular.
La primera parte fue de claro color grana. El conjunto catalán llevó el peso del partido ante una Udé irreconocible una vez más, a la que le quemaba el balón en los pies y se mostraba incapaz de generar peligro. Como muestra, un botón: ocho disparos, cuatro de ellos a puerta, por parte de los locales y ninguno de los visitantes, a lo que hay que sumar un 56 % de posesión para el cuadro dirigido por Cristóbal Parralo.
Jiménez y Jardí fueron los principales protagonistas del Nàstic. El primero dispuso de buena parte de las ocasiones y el segundo ofreció pinceladas de calidad que pusieron en jaque a la zaga celeste. Jiménez tuvo las tres primeras ocasiones. Probó desde la frontal, luego en un rechace en el área y, por último, en una semitijera que rechazó un defensor y cuyo rebote no supo aprovechar Jardí.
El marcador se inauguró en el minuto 35, en una jugada de fortuna para el equipo grana. Ramón Juan salió del área a despejar la pelota con la mala fortuna de hacerlo contra la pierna del rival, un Jardí que vio cómo su presión surtió efecto y la pelota acababa rechazada al fondo de las mallas.
No fue precisamente el gol más bello en la carrera de Jardí, pero fue suficiente para premiar la insistencia del equipo de Cristóbal Parralo en una primera mitad que se cerró con otra oportunidad para el Nàstic. Sergio Camus cabeceó directamente a las manos del portero en la última acción reseñable de este periodo.
Tras el descanso, la UD Ibiza salió con otro talante y pasó de dominada a dominadora. Es más, en cuatro minutos protagonizó dos disparos a puerta, más que en toda la primera parte.
Bebé y Sergio Díez protagonizaron dos disparos desde una posición muy parecida en el interior del área. Ambos se toparon con el portero. En la acción del lateral derecho, Sofiane se quejaba de que no le pasara la pelota, si bien el francés parecía estar en posición de fuera de juego. También Theo Valls probó fortuna en el 53 con un zapatazo desviadísimo.
La polémica llegó en el minuto 59. El equipo visitante solicitó un ‘challenge’ al considerar que Monjonell había sido objeto de penalti en un saque de esquina. Tras la revisión, el árbitro mantuvo su decisión inicial de no decretar pena máxima.
Acto seguido, Jardí tuvo que dejar su sitio a Juanda por lesión. Miguel Álvarez también movió el banquillo poco después para tratar de buscar más mordiente en ataque. Svensson y George entraron por Del Olmo y Sofiane. El hispano-sueco tuvo una grandísima oportunidad para nivelar la balanza en el minuto 70 tras un gran pase de Fran Castillo, pero, cerca del punto de penalti, lanzó cruzado rozando el palo.
También fue muy buena la oportunidad que tuvo Fran Castillo en el minuto 85 tras un pase lateral de Bebé, pero su remate fue obstaculizado por Montalvo, que se tiró al suelo con todo para evitar lo que parecía ya un gol cantado.
Al filo del minuto 90, el Nàstic pudo sentenciar la contienda. Cedric le ganó la partida al defensa y enfiló en solitario la portería con un compañero a su lado. El exjugador de la UD Ibiza se lio él solo con el balón en un intento de recorte ante el defensor que le perseguía y acabó perdiendo la pelota.
El árbitro dio cinco minutos de tiempo añadido y el equipo celeste tuvo el empate hasta el final. Primero, Fran Castillo, cerca del área pequeña, se topó con el portero a falta de medio minuto. Aún hubo tiempo para una última ocasión. Bebé cazó la pelota desde fuera del área y lanzó un obús que se estrelló en el larguero. Con ese disparo se marcharon las últimas esperanzas de los unionistas para sumar algo positivo. No fue así y la racha de dos victorias seguidas se vio truncada con una nueva derrota.