El Trasmapi Gobycar Citubo HC Eivissa hizo lo que nadie había hecho esta temporada: ganar en Sevilla. Los ibicencos, con una segunda parte descomunal, tumbaron al líder con un incontestable 28-33. Otro partido mágico de un equipo que ha encontrado su mejor versión y que ya está en posiciones de playoff. Queda un mundo, pero los de Eugenio Tilves están volando.
El partido arrancó bien para los ibicencos. Los primeros ataques se saldaron con goles de Canepa y Rubio y, entre ellos, una parada de Broto. A esto le siguió una pérdida local por pisar y ya el primer error en ataque para los naranjas. Eso permitió al campeón del mundo Ángel Montoro estrenar el casillero sevillano. Y una nueva pérdida se convertía en el 2-2. Si los de Eugenio Tilves querían dar la sorpresa, no podían permitirse esos fallos. Vida para un Sevilla que, a los cinco minutos, ya mandaba (3-2).
Al ecuador del primer tiempo se llegó con el 11-7 en el marcador. La realidad es que los pitiusos tenían que encontrar la forma de parar la artillería andaluza. Encontraban el camino a Broto con demasiada facilidad y el partido se le empezaba a escapar a los de Tilves, que ya habían gastado uno de sus tiempos muertos para intentar ajustar piezas.
Se sabía desde antes del inicio del partido que no iba a ser un día sencillo para los ibicencos y no lo estaba siendo, pero en cuanto consiguieron ajustar un poco en defensa se volvieron a meter en el encuentro y con 11-10 llegó el tiempo muerto local. Quedaban 11 minutos de la primera parte por jugarse. Fer González hizo el 11-11. Volvía a haber partido.
En el tramo final de la primera parte, los andaluces volvieron a elevar su intensidad defensiva. Era un auténtico dolor de cabeza para los ibicencos, que se desordenaron y empezaron a cometer errores. Unos fallos que permitieron al Sevilla volver a marcharse en el marcador e irse al descanso con un par de goles de renta (17-15). Eran tres, pero Biel Valera logró anotar desde los siete metros con el tiempo cumplido.
La segunda parte arrancó con un HC Eivissa con una defensa muy agresiva, que alternaba entre el 5-1 y el 3-3 para intentar incomodar más el juego local. El plan empezó bien y en menos de cinco minutos habían conseguido neutralizar la diferencia y ponerse en ventaja (18-19). Eso obligó al técnico local a pedir tiempo muerto. Pero la defensa ibicenca estaba brillando y la renta se duplicó (19-21). Los ibicencos estaban poniendo contra las cuerdas al líder. Los de Es Pratet estaban mostrando la imagen de las jornadas anteriores. 22-25 y licencia para soñar con la gesta. Eso sí, el Sevilla tenía un arsenal ilimitado de armas.
A los 10 últimos minutos se entró con el 26-28 en el marcador. Dos goles de diferencia y un final de infarto en Sevilla, con un Broto que se hacía cada vez más grande, y eso permitía que llegase el 26-29. Tiempo muerto local y seis minutos por jugarse. El HC Eivissa estaba muy cerca. Otra nueva parada de Broto y 26-30. Con el 26-31 el partido ya no se podía escapar. No lo hizo. 28-33. El HC Eivissa hizo lo que nadie había hecho: ganar en Sevilla.