Hay partidos que marcan el devenir de una temporada entera. La victoria que ha conseguido el Class Bàsquet Sant Antoni en una de las canchas más difíciles de la fase regular puede ser un ejemplo claro. Los portmanyins conquistan Gandia después de cuatro cuartos trepidantes. Hubo de todo. Inicio esperanzador, sensación de impotencia, capacidad de reacción, final de vértigo. Y el triunfo, amarrado gracias a una canasta de De la Rúa que frustró la remontada de los locales tras cuatro tiros libres fallados por parte del Class. El talón de Aquiles esta campaña es el 4,60. Hoy, por debajo del 50 por ciento.
El conjunto ibicenco tuvo que domar al Unit pel Bàsquet Gandia en el arranque. Fue posible. La consigna de maniatar a Jonathan Greeley funcionaba –moderadamente– bien y las responsabilidades en ataque se repartían. Ese factor acabaría siendo clave para ganar, pero en el segundo parcial la tarea se convirtió en una misión casi imposible. Greeley se desató. El aro, cuando apunta este escolta estadounidense, se hace, más que grande, enorme. El cortocircuito del Class le costó llegar al descanso diez abajo (46-36) y algo peor: encajando un parcial muy preocupante: 28-13.
Como en otras circunstancias adversas, había que defender. Las rotaciones de Berrocal insuflaron esa energía al equipo… hasta donde fue posible. A Greeley le entraba todo –promediaba 20 puntos antes del duelo, se iría hasta los 33–, pero la dependencia de sus tiros era máxima para el Gandia. En cambio, Solarin, Paz, Gómez o De la Rúa se pusieron en dos dígitos de puntuación. Cualquier camiseta azulona podía liarla y el juego interior –a diferencia de temporadas anteriores– resulta determinante en este tipo de enfrentamientos directos.
El 65-62 del tercer cuarto se transformó en un 75-82 a falta de un minuto para el bocinazo final. Lanzamientos muy oportunos desde el perímetro minaron la resistencia valenciana. ¿Pan comido? Nunca, con un Class adicto al sufrimiento. Dos tiros libres de Greeley, un triple de Molina y otra canasta del MVP del partido pusieron el empate a 82 en el marcador. Se mascaba la prórroga. Entonces, apareció el capitán del Class. A De la Rúa no le tiembla la mano. Su rúbrica confirma que en la Villa de Portmany existe un idilio con las victorias agónicas. La lograda esta noche vale por tres.
El Class Bàsquet Sant Antoni aleja –todavía más– al Units pel Bàsquet Gandia en la clasificación. Con la decimosexta alegría del curso, los valencianos se quedan a dos partidos de distancia, que son realidad tres aplicando el basketaverage. Un mundo cuando sólo restan cinco jornadas para el playoff. A la espera de lo que haga mañana Amics Castelló –recibirán a un Homs Mataró siempre en apuros– el camino hacia el alirón del grupo Este se despeja.