Inés Juan Altamira (Ibiza, 30-04-1994) está a punto de conseguir un nuevo logro: el ascenso a Liga F con el Deportivo Alavés, donde vive su segunda temporada. La jugadora ibicenca ya sabe lo que es jugar en la máxima categoría nacional. Tras varios años en la segunda categoría (Primera RFEF), sueña con regresar de nuevo a la elite y vivir de primera mano el salto cualitativo de la Liga F.
—La actualidad manda y hay dos temas importantes sobre la mesa. El más inminente es la posibilidad de ascender a la Liga F. ¿Cómo ve las opciones de su equipo?
—Ahora mismo estamos muy bien posicionadas. A falta de nueve puntos, la ventaja que llevamos es amplia. Estamos cerca de conseguirlo. Si conseguimos un punto este fin de semana, subiremos.
—A título personal, ¿cómo está siendo su campaña?
—Todo está yendo bien. Teníamos marcado el objetivo de ascender. El año pasado también lo teníamos, pero nos eliminaron en el playoff de una manera un poco cruel. Este año está siendo muy bueno y tenemos ganas de cerrar el objetivo.
—¿Sueña con jugar ya de nuevo en la Liga F?
—Tengo muchas ganas. Creo que esta es mi quinta temporada sin jugar en Liga F y, con todo lo que ha evolucionado y tal y como se ha profesionalizado, tengo ganas de vivir ese contexto más profesional.
—Usted lleva ya bastantes años compitiendo a alto nivel. ¿Cómo ve la evolución del fútbol femenino?
—Si lo comparo con la época en la que yo empecé a jugar, la evolución es muy grande. El panorama está mejorando con esta liga profesional. Hemos visto a la selección española ganar un Mundial y llenando estadios. Tenemos la suerte de tener como referente al FC Barcelona a nivel de clubes. Todavía no ha evolucionado todo lo que nos gustaría ni de la manera que nos gustaría, porque el crecimiento está siendo lento. Siempre hay que ir superando barreras, pero ojalá siga creciendo y en unos años podamos ver fútbol femenino con los campos repletos de gente.
—¿Le habría gustado en su ‘prime’ que la Liga F fuera como la de ahora?
—Yo siempre digo que mi ‘prime’ es el de ahora. Conforme he ido evolucionando en mi carrera deportiva, me he ido sintiendo mejor. Me he conocido más como futbolista y como persona. Mis mejores años de rendimiento han sido los últimos. Sí es verdad que ojalá, cuando yo tenía 20 años, hubiera existido el nivel que hay ahora.
—¿Cree que en Ibiza aún queda trabajo por hacer en lo que respecta a fútbol femenino?
—Yo creo que la situación ha mejorado. Cuando empecé, no existía ningún equipo de fútbol femenino. Cuando dejé de jugar con chicos, se hizo ese primer equipo del Atlético Jesús. Fuimos buscando jugadoras por la isla y conseguimos juntar 15 prácticamente. He estado siguiendo un poco la actualidad y veo que hay varios equipos en fútbol base femenino. Creo que eso habla bien de que ha evolucionado. Espero que siga creciendo y la situación siga mejorando con los años.
—Sus raíces ibicencas le llevan este verano a organizar un campus de tecnificación. Supongo que con ganas de enseñar todo lo que sabe y disfrutar de estar en casa.
—El año pasado estuve dándole vueltas al tema y se me ocurrió la idea de hacer algún proyecto en Ibiza y poder transmitir mi experiencia. Surgió lo de hacer unas jornadas de tecnificación. Siempre digo que, cuando empecé a jugar al fútbol en Ibiza, me habría gustado tener quizá esos referentes que me puedan acercar sus vivencias. Es un proyecto muy personal, en el que estoy muy implicada, y tengo muchas ganas de seguir haciéndolo y llevar el máximo número de jóvenes de la isla.
—¿Qué siente al ser un espejo para la cantera ibicenca?
—Nunca me podía haber imaginado que mi carrera deportiva me pudiera llevar hasta donde me la llevado en el día de hoy. Estoy muy feliz de poder compartir esa experiencia con ellos y también de mostrarles que, al final, todo se puede conseguir.
—¿Qué les dice a todos esos jóvenes que le preguntan cómo es el fútbol profesional y cómo llegar?
—El fútbol profesional es duro. Requiere mucho sacrificio. Muchas veces tienes que dejar cosas de lado porque empiezas muy joven y no sigues la ola de la gente que tiene tu misma edad, pero, al final, se ve recompensado. También hay muchos factores fuera del campo que hay que cuidar. Es necesaria una dedicación muy alta, pero todo se ve recompensado.
—¿Cuáles son sus siguientes objetivos en el deporte rey?
—El primero es conseguir el ascenso a la Liga F, que nos falta muy poquito. Una vez conseguido, quiero volver a estar en la Liga F, vivir un contexto más profesional del fútbol y, obviamente, tener un rendimiento bueno para ver a dónde me puede llevar.
—¿Con qué se queda de todo lo que ha vivido hasta ahora?
—He tenido la suerte de vivir muchos momentos y contextos en diferentes equipos. Si tengo que decir un recuerdo o algo que guardo con mucho cariño, elijo mi etapa en el Espanyol. Eran mis inicios en el fútbol profesional y recuerdo que decidieron abrir Cornellà para la disputa de un partido contra el Atlético de Madrid. Era la primera vez que lo hacía el club y, si no me equivoco, no se ha vuelto a hacer. Hubo 22.000 personas. Fue un día increíble. Fue una de esas primeras veces en las que consigues algo que no habías imaginado.