La UD Ibiza regresa este domingo (12.00 horas) a Can Misses con una idea fija entre ceja y ceja: no fallar. En el horizonte aparece el Sevilla Atlético, colista de la categoría y al borde de certificar su descenso matemático. Pero en este tramo decisivo de la temporada, las etiquetas pesan poco y los puntos valen oro. Para los celestes, el margen de error se ha evaporado.
El triunfo de la pasada jornada ante el Juventud de Torremolinos (2-1) supuso más que tres puntos: la primera remontada del curso y dejar encarrilada la permanencia, que no era el objetivo inicial. La mirada se eleva tímidamente hacia ese playoff que aún no es imposible, pero sí casi utópico.
El contexto invita al optimismo, aunque también a la prudencia. El filial sevillista aterriza en la isla en una dinámica crítica: 15 jornadas sin conocer la victoria con un balance de 10 derrotas y cinco empates que dibujan un panorama desolador. La última caída, ante el CE Sabadell FC (1-2), no hizo más que confirmar una tendencia que parece irreversible.
Sin embargo, en el fútbol nadie regala nada. Lo sabe bien Miguel Álvarez. El técnico de la Udé ha insistido durante la semana en la necesidad de mantener la concentración. No hay espacio para la relajación. Los precedentes pesan: los equipos de la zona baja no siempre se le han dado bien a los ibicencos, que han tropezado más de lo esperado ante rivales necesitados.
Álvarez ha puesto el foco en el talento joven del Sevilla Atlético, un equipo que, pese a su situación, cuenta con futbolistas llamados a dar el salto al fútbol profesional. Esa mezcla de urgencia clasificatoria y descaro juvenil puede convertir el partido en una trampa si el conjunto ibicenco no entra con la intensidad adecuada desde el primer minuto. «Conocemos al Sevilla y conocemos a los jugadores. Tenemos conocimiento de todo, de su talento, de la gente, de sus recursos individuales... Sabemos dónde nos pueden hacer daño y cómo podemos hacerle daño nosotros. Los filiales tienen talento, con chicos muy jóvenes que vamos a ver más pronto que tarde en el fútbol profesional», dijo el míster sobre el rival.
Pero si algo tiene claro el vestuario celeste es que este encuentro representa una de las últimas oportunidades posibles. Ganar significa seguir mirando hacia arriba, mantener viva la llama de la ambición y convertir el duelo siguiente ante el Villarreal B, en zona de playoff, en otra final. Perder o empatar, en cambio, supondría un frenazo casi definitivo a cualquier aspiración mayor.
En el capítulo de bajas, la UD Ibiza no podrá contar con José Albert ni con Nacho, ambos fuera por problemas físicos. Sin restarles importancia, lo cierto es que su ausencia no debería alterar el plan de un equipo que tiene a sus principales argumentos disponibles.
Can Misses volverá a dictar sentencia. La isla quiere creer e ilusionarse con algo más que la salvación, aunque parece complicado. Para ello, la Udé necesita dar un paso firme, sin titubeos, sin concesiones. Porque en este punto de la temporada, cada partido es una final. Y esta, ante el colista, no admite otro desenlace que no sea la victoria.