La investigación en torno al accidente de tráfico sufrido por la actriz y cantante neerlandesa Jada Borsato el pasado 24 de mayo en Sant Antoni ha dado un vuelco inesperado. El Ayuntamiento de Sant Antoni de Portmany ha emitido los datos oficiales del suceso, confirmando que la colisión frontal no solo fue provocada por una maniobra temeraria bajo los efectos del alcohol, sino que el vehículo implicado arrastra un historial de delincuencia internacional.
Como consecuencia del violento impacto, resultaron heridas de carácter leve cuatro personas: las dos pasajeras del taxi (Jada Borsato y una acompañante, ambas procedentes de los Países Bajos), el conductor del servicio público y el propio conductor del coche infractor. Todos ellos recibieron asistencia sanitaria in situ por parte del SAMU 061 antes de ser trasladados a diferentes centros sanitarios para su valoración.
Positivo en alcohol, dos fugados y un conductor a la fuga
El siniestro estuvo marcado por la huida desde el primer minuto. En el vehículo infractor viajaban originalmente tres personas; tras producirse la colisión, dos de los ocupantes salieron corriendo del lugar de los hechos a pie y, a día de hoy, las fuerzas de seguridad todavía no han logrado identificar su paradero.
Por su parte, el conductor presuntamente responsable también intentó abandonar la escena del accidente a la fuerza, pero fue interceptado por los agentes de la Policía Local. Tras someterlo al test de alcoholemia, el individuo arrojó un resultado positivo, por lo que se le abrieron diligencias de forma inmediata como investigado por presuntos delitos contra la seguridad vial relacionados con conducción temeraria y bajo la influencia de bebidas alcohólicas.
Coche robado en el Reino Unido y orden de búsqueda
La gravedad del caso se ha intensificado en la sección de instrucción de las diligencias debido a las graves irregularidades detectadas en el coche. La posterior investigación de la Policía Local permitió descubrir que la documentación y los elementos identificativos del turismo estaban presuntamente falsificados. Las comprobaciones policiales determinaron que el automóvil figuraba en las bases de datos internacionales como sustraído en el Reino Unido desde el año 2024. Por este motivo, la policía ha incorporado nuevos delitos de falsedad documental y contra el patrimonio a las diligencias judiciales.
Aprovechando la atención médica, el conductor investigado abandonó el centro hospitalario en el que se encontraba antes de completar los trámites policiales obligatorios. En este momento, el ciudadano británico se encuentra en situación de búsqueda y localización por parte de las fuerzas de seguridad de la isla, que trabajan en estrecha coordinación con la autoridad judicial para proceder a su detención.
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