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Primera RFEF

Caótica derrota de la UD Ibiza ante un Sevilla Atlético que enlazaba meses sin ganar

Javi Eslava tras fallar la mejor ocasión de la primera parte al filo del descanso. | Foto: Moisés Copa

| Ibiza |

Ver para creer. La UD Ibiza cayó este domingo ante el Sevilla Atlético (0-1), colista que encadenaba 15 jornadas seguidas sin conocer la victoria. Y, sin embargo, fue precisamente ese equipo herido el que asaltó Can Misses con un golpe trágico en la recta final. Un tanto de Sierra, cuando el reloj ya pesaba como una losa, tumbó a una Udé que había hecho casi todo menos lo único que importa: marcar.

La primera parte fue un monólogo celeste, de esos que parecen preludio inevitable de una victoria incluso sencilla. El conjunto de Miguel Álvarez llevó el timón con autoridad, empujando a su rival contra su propio campo, donde el filial sevillista levantó un muro paciente, casi numantino. Todo apuntaba a que la resistencia acabaría cediendo, pero el destino decidió escribir otro guion.

Theo Valls marcó el pulso desde el inicio. A los siete minutos ya avisaba en una acción que terminó en córner. Después, Izan probó fortuna desde lejos, con un disparo envenenado tras tocar en un zaguero y que obligó al guardameta a una intervención felina. Era un asedio constante.

El Sevilla Atlético, mientras tanto, era apenas una sombra en ataque. Su papel estaba claro: resistir, aguantar, sobrevivir. Y lo consiguió. Fran Castillo, Valls e Izan lo intentaron sin premio. Y cuando el descanso ya asomaba, llegó la ocasión que pudo cambiarlo todo: Bebé irrumpió como un relámpago por la izquierda tras un error de cálculo del defensor y puso un balón de oro que Javi Eslava no logró convertir en gol. Ahí, quizá, se escapó algo más que una oportunidad.

Segunda parte

La segunda mitad mantuvo el mismo dibujo, pero con un poso creciente de ansiedad. Ramón Juan apenas tenía trabajo, mientras la Udé seguía chocando contra la muralla visitante. Izan se topó con el poste, Fran Castillo rozó el gol y los cambios (Mazeya, Davo y Svensson por Bebé, Javi Eslava y Fran Castillo) trajeron aire nuevo, pero no el acierto necesario.

Y entonces apareció una de las leyes del fútbol: el que perdona lo acaba pagando. Davo tuvo el gol en sus botas en dos ocasiones casi consecutivas: primero, tras regatear al portero y fallar a puerta vacía; después, con un cabezazo que el guardameta salvó de forma milagrosa. Can Misses ya cantaba el gol, pero acabó enmudeciendo.

Porque el fútbol, cuando es cruel, lo es sin medias tintas. En una contra aislada, en un instante que rompió toda lógica, Sierra se plantó solo ante Ramón Juan y firmó el 0-1. Un silencio pesado, casi irreal, cayó sobre el estadio. El colista, el equipo que no ganaba desde hacía meses, golpeaba primero y no quedaba mucho tiempo para reaccionar.

Los minutos finales fueron un ejercicio de fe sin recompensa. La Udé empujó con más corazón que cabeza, pero la historia ya estaba escrita. Ni los ocho minutos de añadido lograron cambiarla. Así, entre incredulidad y frustración, la UD Ibiza se despide definitivamente del sueño del playoff. Queda ahora otra batalla, menos vistosa pero más urgente: sobrevivir. Porque la zona de descenso no está muy lejos y, visto lo visto, hay motivos para preocuparse.

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