La SD Ibiza sigue empeñada en complicarse la vida. Por octava vez esta temporada, los rojillos han visto cómo se les escapan puntos en el descuento. Esta vez ha sido en tierras ilerdenses ante el Atlètic Lleida (2-0). La derrota, además, sumada a la victoria del Barbastro, hace que los de Vila caigan a posiciones de descenso.
Una vez empezó a rodar el balón, la primera ocasión fue para los de Raúl Casañ, que amenazaron en el minuto cuatro. A partir de ahí, los primeros 45 minutos fueron para los locales. Pasado el 10, lo probó Sule con un disparo que no encontró portería.
El dominio local no se traducía en disparos sobre la portería de Joan Pol. Los minutos iban pasando, pero no había demasiadas cosas que contar. Eso sí, mediada la primera parte, los ilerdenses reclamaron penalti en una acción en la que el árbitro dijo que no pasó nada. No hubo mucho más y con el 0-0 se llegó al tiempo de descanso. Paralelamente, en Torrent, el Barbastro, que había empezado perdiendo, también empataba, así que todo seguía igual por la zona baja de la tabla.
La segunda parte arrancó con un paisaje similar, pero en el 57 llegó la más clara de los pitiusos, que se encontraron con una gran intervención de Marc Arnau. Unos minutos después llegó la respuesta ilerdense en una acción de Moró que se marchó por encima del larguero.
En el tramo final, el empate le servía de poco a la SD Ibiza, pues las noticias de la victoria del Barbastro los mandaban a descenso. Fueron los minutos en los que más pisaron el área, pero, en lo que viene siendo una tónica habitual de esta temporada, en el añadido llegó el jarro de agua fría. El árbitro señaló penalti y Boris no desaprovechó la opción para poner el 1-0. Todavía hubo tiempo para un segundo tanto local, también de Boris, que ajustició a los rojillos, que se habían ido a por el empate con todo.
Quedan dos partidos, los dos en Sant Rafel. Dos derbis contra Andratx y Poblense, en los que todo lo que no sean dos triunfos ibicencos significará el descenso. Ganar y esperar, no queda otra para un equipo que se ha hundido en el tramo final de la temporada.