Se acabó la expectación. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha hecho oficial la composición de los grupos para la próxima temporada de Primera RFEF, confirmando punto por punto el boceto que se manejaba en las últimas horas. La UD Ibiza ya conoce de forma definitiva el camino que deberá recorrer en este nuevo curso, quedando encuadrada en un grupo con una marcada identidad mediterránea y del centro-sur peninsular que destaca, por encima de todo, por un nivel competitivo altísimo.
El objetivo de la entidad celeste no admite medias tintas: regresar a Segunda División por la puerta grande. Para lograr el ascenso directo sin pasar por el siempre imprevisible y agónico playoff, la Udé está obligada a amarrar la primera posición del grupo, una meta que este año estará más cara que nunca debido a la entidad de los rivales.
Un grupo plagado de históricos, filiales y proyectos ambiciosos
El cuadro ibicenco compartirá competición con un elenco de rivales que mezcla transatlánticos recién caídos del fútbol profesional, clubes históricos en plena reconstrucción y filiales de primerísimo nivel. La lista definitiva de rivales de la UD Ibiza la componen: Algeciras, Juventud de Torremolinos, Antequera, Real Jaén, Real Murcia, FC Cartagena, Águilas FC, Villarreal B, Hércules CF, Nàstic de Tarragona, CE Europa, UE Sant Andreu, Real Madrid Castilla, Atlético de Madrid B, AD Alcorcón, Rayo Majadahonda, SD Huesca, Real Zaragoza y CD Teruel.
La fisonomía de este grupo asusta y motiva a partes iguales. La presencia de entidades de la talla del Real Zaragoza o la SD Huesca —junto a otros como Cartagena o Alcorcón— aporta al campeonato unas estructuras profesionales y unas aficiones masivas que obligarán a los celestes a rozar la excelencia. A ellos se suman proyectos históricos que buscan recuperar su estatus con urgencia, como el Real Murcia, el Hércules o el Nàstic de Tarragona, además del empuje del fútbol catalán personificado en el Europa y el Sant Andreu.
Por si fuera poco, la UD Ibiza tendrá que lidiar con tres de las canteras más potentes y peligrosas del país: el Villarreal B y los filiales del Real Madrid Castilla y el Atlético de Madrid B, equipos habituados a dinamitar las posiciones altas de la tabla gracias al talento diferencial de sus jóvenes plantillas.