La UD Ibiza sigue dando forma a su plantilla para la próxima temporada y continúa rastreando el mercado en busca de un lateral izquierdo. Entre los futbolistas que estudia la dirección deportiva se encuentra Víctor García, defensa que recientemente quedó libre tras finalizar su vinculación con el Málaga CF. Según el periodista Ángel García, especialista en fichajes, el club celeste "intenta cerrar la llegada del lateral izquierdo Víctor García, ex del Málaga, que estaba en las quinielas del Juventud Torremolinos".
El perfil del jugador encaja en las necesidades del conjunto ibicenco, que busca incorporar experiencia y competencia a una posición considerada prioritaria. Víctor García acumula varias campañas compitiendo entre Segunda División y Primera Federación, lo que le convierte en un futbolista con un amplio conocimiento del fútbol nacional.
Nacido el 31 de mayo de 1994 en L'Hospitalet de Llobregat, el defensa tiene 32 años y destaca por su capacidad para recorrer toda la banda izquierda. Se trata de un lateral de marcado carácter ofensivo, con facilidad para incorporarse al ataque, llegar a línea de fondo y generar centros al área, aunque también puede desempeñarse como extremo cuando el sistema lo requiere.
Formado en la cantera del Espanyol, su carrera le ha llevado posteriormente por equipos como el Prat, Tenerife, Pobla de Mafumet, Nàstic de Tarragona, Badalona, UCAM Murcia, Ebro y Castellón. También jugó en el Slask Wroclaw de la liga polaca antes de incorporarse al Málaga, donde ha permanecido durante las tres últimas temporadas.
Con el conjunto andaluz disputó 77 encuentros oficiales, repartidos entre Primera Federación, Segunda División y la Copa del Rey. Durante ese periodo contribuyó al regreso del club a la categoría de plata y posteriormente formó parte de la plantilla que consiguió el ascenso a Primera División, consolidándose como un jugador fiable dentro de la rotación.
Su experiencia, regularidad y polivalencia son algunos de los aspectos que más valora la dirección deportiva de la UD Ibiza. El hecho de encontrarse actualmente sin contrato convierte además su incorporación en una operación atractiva desde el punto de vista económico, ya que llegaría con la carta de libertad.