Dani de la Rúa volverá a ser un año más el timón del Class Sant Antoni. El base, que jugará su quinta temporada con el conjunto pormanyí, atendió a Periódico de Ibiza y Formentera el miércoles durante el acto de presentación de la plantilla y compartió las primeras impresiones de cara al nuevo curso tras un par de semanas de entrenamientos.
—Bueno, una temporada más en Ibiza. ¿Cómo ve el proyecto?
—Como cada año, ¿no? Equipo nuevo, otra temporada más y a construir. Tenemos que construir desde el principio, tenemos que dejar claro que desde el primer día hay que trabajar, hay que entrenar fuerte y eso nos llevará, ojalá en mayo, a estar donde queremos.
—Son tres años seguidos llegando a la final, pero tres años seguidos con la misma situación de tener que empezar casi de cero, porque son muy poquitos los jugadores que siguen año a año.
—Sí, al final, como aquel que dice, nos hemos quedado a una canasta. Pero bueno, yo sigo confiando en este club, sigo confiando en la gente de San Antonio y por eso me quedo aquí, apuesto por quedarme otro año más y ojalá este sea el del objetivo tan ansiado que llevo teniendo. Esta es mi quinta temporada en el club. Ya llevo cinco años en la isla.
—Quizás el primer partido, este amistoso contra Palma, con una derrota tan dura, un poco inesperada, visto desde fuera ¿no? Pero al final los que están dentro, son los que saben las cargas de trabajo que llevan y todo eso.
—Sí, nosotros tampoco nos esperábamos una diferencia tan grande, pero bueno, llevábamos ocho entrenamientos seguidos, el día anterior hicimos mucho cinco contra cinco y, llevábamos mucha carga en las piernas y sabíamos que era difícil ganar el partido, pero no nos esperábamos una diferencia tan grande. Hay que preparar el partido de este sábado. Esto es pretemporada, al final lo bueno y lo importante llega en octubre, así que tenemos que seguir trabajando y aprender de los errores que hicimos contra Palma para no volver a hacerlos.
—Míster nuevo, con un libro de estilo diferente al que tenían. Un baloncesto mucho más moderno, mucho más de triple, de que se mueva el marcador mucho más, ¿no?
—Sí, cada entrenador tiene su filosofía. Boris (Balibrea) tiene esta filosofía de ser muy agresivos, de correr, de defender a todo campo y, bueno, pues nos tenemos que adaptar todos los jugadores a ese estilo. Seguro que lo hacemos y seguro que no tardamos en entender lo que él quiere.
—Desde fuera el perfil de algunos fichajes puede que parezca que haya bajado un poco el nivel de la plantilla, menos nombres, menos curriculums. ¿Cómo lo ve?
—Bueno, al final, que vengas de un equipo europeo o vengas de una liga superior no quiere decir que seas mejor jugador o peor jugador. Creo que hemos fichado, como dijeron Jordi (Grimau) y Boris en la rueda de prensa, los 12 jugadores que ellos querían y eso es por algo. Al final, tener 12 guerreros es mejor que tener a 12 superestrellas, por así decirlo. Esto no quiere decir que otros años no hayan sido guerreros, pero creo que el nivel no ha bajado. Seguimos creyendo y seguimos haciendo todo lo posible por estar arriba.
—Bueno, ya a nivel personal, cinco años en Ibiza. Ya se puede decir que esta es su casa, ¿no?
—Sí. Tuvimos que hacer un vídeo de qué camiseta nos gustaba más para esta temporada. Yo elegí la verde, que era la de la isla, porque al final San Antonio se ha convertido en mi casa. He creado aquí un vínculo muy grande con todas las personas que me han tratado muy bien desde el principio y ojalá poder devolverles ese cariño con el objetivo.
El apunte