Ver para creer. La Peña Deportiva dejó escapar una gran oportunidad de sumar contra el UCAM Murcia. El 0-1 final después de jugar toda la segunda parte contra nueve jugadores es un palo muy duro para un equipo que seguirá una semana más en puestos de descenso. Los murcianos son uno de los equipos más importantes de la categoría, pero, tras dos expulsiones, la realidad es que los de Ramiro ofrecieron una gran falta de ideas.
El conjunto universitario pronto mostró por qué había empezado la jornada como líder del grupo. Desde el primer minuto quisieron hacerse con el balón frente a una Peña que esperaba replegada e intentaba jugar directo cuando recuperaba. Dos planes de partido diferentes, pero sin ocasiones de gol hasta que Joan Marí, camino del 10, probó con un disparo lejano, pero con intención, que Álex Lázaro desvió a saque de esquina. El portero no se quiso complicar la vida y dio una opción a balón parado para los de Ramiro González, aunque el córner no terminó entrañando peligro.
La respuesta fue inmediata, pero más dañina. En el primer disparo de los murcianos llegó el primer gol del partido. Karim, un viejo conocido de la afición pitiusa tras su paso por la UD Ibiza y el Formentera, ganó la espalda a la defensa, apuró hasta línea de fondo y puso un centro al corazón del área, donde Carillo, de primeras, no falló. 0-1, minuto 11. Todavía quedaba mucho por delante, pero le iba a tocar remar a la Peña.
Pasado el cuarto de hora de juego, el UCAM tuvo el segundo en las botas de Alberto López. El carrilero recibió dentro del área, pero su disparo, para fortuna ibicenca, se marchó por encima de la portería defendida por Edu Frías.
Una suerte que no tuvo Carlos Moreno, que unos minutos después se tenía que retirar lesionado. Ramiro aprovechó para hacer un cambio ofensivo y dio entrada a Marc Fraile. Eso produjo un movimiento en cadena, retrasando a Mubarak al centro del campo y a Joan Marí al eje de la zaga.
Con el paso de los minutos, la Peña fue creciendo y el balón le duraba más. Le costaba crear peligro y encontrar el remate, pero la sensación es que estaba más cómoda y ahora era el UCAM el que se defendía y abusaba del balón en largo. Estaba bien la Peña, pero llegó otra mala noticia. Ahora era Jules el que se tenía que retirar lesionado. 28 minutos de juego y los de Santa Eulària ya habían perdido dos jugadores, que se unían a una enfermería tremendamente extensa.
En los minutos siguientes el partido se calentó en las disputas. Un par de entradas feas y protestas elevaron la temperatura tanto en el campo como en la grada. Así estaban las cosas cuando, en el 38, Karim vio la roja directa en una acción sobre Joan Marí. También fue expulsado un miembro del cuerpo técnico visitante. La Peña tenía su oportunidad, muchos minutos por delante para buscar el empate.
Pudo llegar en el 41, pero el cabezazo de Marí en el segundo palo fue desviado por un defensor. Un minuto más tarde, la Peña veía cómo le anulaban un gol por fuera de juego. La acción había sido precedida de una jugada en la que reclamó penalti por manos. Apretaban los de Santa Eulària ante un UCAM que en cada acción se iba al suelo buscando que el árbitro nivelase la balanza. Así, con ese clima extraño, pero con los mejores minutos ibicencos, se llegó al descanso. 0-1, pero el partido era otro.
La segunda parte empezó de la mejor manera posible. No habían pasado ni 30 segundos cuando Paco Torres derribó a Nico Ortiz y veía la segunda tarjeta amarilla. El UCAM se quedaba con nueve jugadores. Empezaba así el asedio local.
Los minutos iban pasando, pero lo cierto es que los de Ramiro no encontraban la forma de hacer daño. A la hora de juego apenas habían conseguido inquietar a Álex Lázaro más allá de un par de centros laterales. Poco después, lo intentaba Nico Ortiz con un disparo con rosca, pero desviado.
La tuvo Montori en el 70. El centro de Silva pasó entre los defensas y el balón le llegó al delantero que había entrado en el descanso. La ocasión era clarísima, pero no pudo conectar bien con el balón y lo acabó atrapando el portero sin problemas.
Así, con la Peña sin encontrar la forma de saber atacar a un equipo con nueve, se entró en los últimos 10 minutos. La falta de ideas era alarmante y el tiempo se le escapaba a un equipo cuyo único recurso era colgar balones, pero sin prácticamente generar peligro. La desesperación se extendía por la grada. Con un par de disparos lejanos se entró en el tiempo de descuento. Seis minutos más. La Peña murió con todos en el área, pero el gol no llegó. Ver para creer.