La vida le sonríe a Chadi Riad (Palma, 17/06/2003). Titular con la selección marroquí ante Brasil en el estreno del Mundial de los Leones del Atlas celebrado la madrugada del sábado al domingo en España (1-1), el central se convirtió en el primer mallorquín en la historia de los Mundiales que disputa el torneo con una selección que no es España... Pero hubo una época de más lágrimas que sonrisas. De más frustraciones que sueños. Todo pasó cuando Riad, ahora consagrado mundialmente, entrenaba en soledad en Son Bibiloni porque había sido apartado por el Real Mallorca.
Corría la temporada 2018-19 y el pequeño Chadi, que contaba entonces con apenas 15 años, vivió la cara más ingrata del deporte. Formado en la escoleta del Atlético Rafal, donde ingresó a los seis años, al año siguiente jugó con el prebenjamín de segundo año y el Mallorca se fijó en él. Jugó en el benjamín de primer año y permaneció hasta infantil de primer año. Pasó al San Francisco una campaña para volver de nuevo al Mallorca. Tras destacar con la selección marroquí sub-15 -de hecho ese verano se había proclamado campeón de los Youth African Games con Marruecos- las ofertas no tardaron en llegar.
Villarreal y Barcelona entraron en la puja por hacerse con sus servicios ante la apatía del Mallorca, que apenas se interesó por su situación. Los dirigentes de la SAD balear optaron por apartar a ese central zurdo cadete de la dinámica del grupo. Podía entrenar, y en solitario, pero no jugar. Chadi mataba el tiempo ejercitándose con los conos, mientras acudía a Son Fuster para presenciar los entrenamientos de su hermano menor, enrolado en el San Francisco infantil. El apoyo de su familia resultó fundamental para que no arrojara la toalla.
Chadi inició el curso siguiente en el Juvenil B del Barcelona -que le ganó la pujar al Villarreal- y el resto es historia. Después de sufrir un calvario por las lesiones, está abrazando el éxito. Campeón de la Conference con el Crystal Palace -ante el Rayo- y titular en el primer partido de su selección en el Mundial en unas semanas de ensueño. Aquel niño que entrenaba al margen en Son Bibiloni ya es una estrella. l
Como este hay bastantes, la ceguera en los técnicos es vergonzosa, así continuamos,compramos caro y vendemos barato.