Con Pedri condenado al banquillo por bajo rendimiento (lo maquillen como quieran) y con Lamine cediendo todo el protagonismo mediático a su simpático hermano Keyne (y coleccionando MVP más por marketing que por merecimientos), España se ha agarrado con fuerza al imán de Mikel Merino, uno de esos tipos tocados por una varita que siempre aparece en el momento oportuno. Porque el navarro convierte en oro todo lo que toca. Tumbó a la lona a Portugal con un gol en el minuto 91 y repitió la gesta frente a Bélgica con la prórroga tocando a la puerta...
De la Fuente ha demostrado ser algo más que un tipo amable, de esos que te puede saludar en la cola de un supermercado. Sin el tirón mediático de Luis Enrique, el seleccionador está desequilibrando partidos con sus maniobras. Ante Portugal quitó a Olmo, que estaba siendo el mejor, para meter a Merino... y Mikel marcó.
Frente a Bélgica dejó a Pedri en el banquillo y marcó Fabián (su sustituto). Y para rizar el rizo, en el minuto 85 se giró atrás, vio a MM y la historia se escribió sola. Un disparo de Cubarsí, un mal rechace del sustituto de Courtois y ‘Merinazo’ para abrir las puertas de la segundas semifinales de la historia. Disfrutemos del momento...