Ibiza ha estallado de alegría tras la victoria de España en la final del Mundial 2026, en la que la selección se ha impuesto a Argentina por 1-0 gracias a un gol de Ferran Torres en la prórroga, conquistando así el segundo título mundial de su historia.
La celebración se ha vivido con especial intensidad en la plaza Antoni Albert i Nieto de Vila, donde cientos de aficionados han seguido el encuentro a través de la pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento de Ibiza. El gol de Ferran Torres desató una explosión de júbilo entre los asistentes, que celebraron el tanto entre abrazos, gritos, cánticos y banderas de España.
Durante toda la noche, el ambiente fue creciendo a medida que avanzaba el partido. La tensión propia de una final dio paso a la euforia cuando España logró romper el empate en la prórroga, provocando una celebración colectiva que convirtió la plaza en una auténtica fiesta.
La victoria también se vivió en el resto de las Pitiusas. En Santa Eulària, los aficionados reunidos en la pantalla gigante de la plaça d'Espanya celebraron el histórico triunfo, mientras que en Sant Antoni, el Passeig de ses Fonts volvió a convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro para seguir el partido.
En Sant Joan, la plaza de Sant Miquel acogió a decenas de seguidores que disfrutaron del encuentro en pantalla gigante dentro de una jornada festiva con música y animación. También en Formentera, la proyección de la final sobre la fachada de la iglesia de Sant Francesc reunió a numerosos aficionados que festejaron el pitido final.
La otra cara de la moneda se vivió en Can Mario, punto de reunión de la afición argentina en Ibiza. El establecimiento, decorado con los colores albicelestes y que durante toda la jornada había pedido vivir la final con deportividad, siguió el encuentro con emoción hasta el desenlace, aunque finalmente la celebración fue para los seguidores españoles.
Tras el pitido final, numerosos aficionados salieron a las calles con banderas, bufandas y camisetas de la selección para celebrar una noche que ya forma parte de la historia del deporte español. Coches haciendo sonar el claxon, cánticos de «¡Campeones!» y un ambiente de fiesta espontánea pusieron el broche a una jornada inolvidable en Ibiza y Formentera.
España vuelve a tocar el cielo del fútbol mundial y las Pitiusas han respondido como en las grandes ocasiones, convirtiendo la noche en una celebración multitudinaria del deporte y del segundo Mundial conquistado por la selección.
VicentNo es bueno beber tanto, Vicentet.