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El Madrid cede dos puntos ante el Villarreal en su primer empate liguero

El delantero portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo se dispone a lanzar el penalti. | Efe

| Madrid, España |

Real Madrid 1 - 1 Villarreal

Real Madrid: Casillas; Carvajal, Pepe, Varane, Marcelo; Lucas Silva (Jesé, min. 71), Kroos, Isco (Illarramendi, min. 78); Bale, Benzema (Chicharito, min. 81) y Cristiano.

Villarreal: Asenjo; Gaspar, Bailly, Dorado, Costa; Campbell, Pina (Trigueros, min. 61), Sergio Marcos (Jonathan Dos Santos, min. 68), Moi Gómez; Gerard y Giovani (Vietto, min. 61).

Goles: 1-0, min. 52, de penalti; 1-1, min. 64: Gerard.

Árbitro: González González (Comité Castellano-Leonés). Mostró cartulina amarilla a Moi Gómez (min. 37), Bailly (min. 51), Asenjo (min. 78) y Trigueros (min. 87) por parte del Villarreal y a Carvajal (min. 76) por parte del Real Madrid.

El Real Madrid no pudo con la presión, empató 1-1 con el Villarreal y cedió dos puntos importantes en la lucha por el título de Liga tras completar un partido espeso, con ausencia de ideas y en el que sacó a relucir esa versión dubitativa que puede mandar al traste los títulos en los momentos cumbre.

Espeso y sin ideas. Esos fueron los mejores calificativos para un equipo que parece haber perdido la imaginación desde antes del Mundial de Clubes. La estrepitosa derrota en el estadio Vicente Calderón ante el Atlético de Madrid por 4-0 fue la confirmación de ese estado y las victorias seguidas frente a Deportivo, Elche y Schalke, solo sirvieron para tapar problemas.

Aunque el Real Madrid sigue ganando, lo hace sin mostrar su mejor versión, con un fútbol romo y previsible y con jugadores que parece que andan perdidos. Es el caso de Cristiano Ronaldo y Gareth Bale, que aunque muy de vez en cuando muestran algún pequeño detalle de calidad, no son lo que eran.

Cristiano llevaba sin marcar en su estadio 85 días, desde el 6 de diciembre, cuando logró un triplete ante el Celta. Pero no todo son goles en el fútbol. El portugués, aunque marque, no es el mismo. Algo raro pasa. Es demasiado previsible y parece no estar físicamente como un cohete, algo necesario en una figura como la suya, fabricada para hacer de rodillo con sus rivales.

Bale tampoco anda fino. Como siempre, sigue perdido en la banda derecha. Su presencia allí no ayuda nada, pierde mucho tiempo para acomodarse el balón a la pierna buena y centrar. El galés también parece haber perdido su olfato goleador y su bajón junto al de su compañero lo nota el conjunto blanco.

Pero seguro que Ancelotti sueña con el regreso de Luka Modric. El croata debe volver cuanto antes si el técnico italiano quiere volver a la senda de la excelencia.

Toni Kroos, autosuficiente para manejar al Real Madrid con holgura, necesita al croata para ser completo. Es la pareja perfecta. Mientras, con Lucas Silva, el equipo se mantiene, pero gris. De momento, el brasileño no ha ofrecido nada diferente a lo que puede dar Asier Illarramendi. Orden, tal vez, pero sin estridencias.

Fruto de toda esa espesura repleta de detalles, el Real Madrid completó una primera parte aburrida de las de verdad. Y eso que enfrente tenía a un Villarreal a medio gas, con muchos suplentes para intentar remontar al Barcelona con los titulares la eliminatoria de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey.

Con Luciano Vietto, Mateo Musacchio e Ikechukwu Uche en el banquillo, y sin Bruno Soriano y Denís Cheryshev el cuadro castellonense se encomendó al orden para poner en aprietos a un rival que solo disfrutó de un disparo peligroso, obra de Bale, que realmente quiso centrar con su pierna mala, la derecha, para mandar el balón al larguero de Sergio Asenjo.

Ese fue todo el bagaje madridista en un acto inicial en el que el Villarreal pudo marcharse al descanso con ventaja. Iker Casillas, tan alabado como criticado, se encargó de dejar sin gloria a Gerard, que se estrelló contra el guardameta blanco en un mano a mano.

La sonrisa del capitán del Real Madrid fue la única que se vio en un jugador blanco a lo largo de los 45 primeros minutos. Era evidente que había que cambiar casi todo si el Bernabéu quería presumir de un liderazgo fuerte. Eso estaba claro.

Tal vez acuciado por esa necesidad, los hombres de Ancelotti aceleraron en la reanudación y obtuvieron un premio tempranero con un penalti que cometió Eric Bailly sobre Cristiano. El luso no falló y rompió su mala racha ante su público. Y, ya de paso, abrió el marcador. Sin embargo, a balón parado.

Entonces, Marcelino García Toral no se amedrentó y sacó al campo a Manu Trigueros y a Vietto para ir a por un empate que consiguió doce minutos después del tanto de Cristiano. Lo hizo Gerard, con una asistencia de Vietto, para empatar el duelo con un disparo desde fuera del área que esta vez no puro parar Casillas.

Las prisas, malas consejeras, se aliaron con los dos equipos. Con el Real Madrid, por razones evidentes. Con el Villarreal, curiosamente porque decidió ir a por los tres puntos. Se acabaron las especulaciones y el duelo se convirtió en un 'correcalles' en el que Cristiano pudo repetir con un cabezazo que salvó Sergio Asenjo.

Casi al final, Ancelotti decidió sacar del campo a Isco para dar entrada a Asier Illarramendi entre los pitidos del respetable. También apostó por Jesé Rodríguez y Chicharito Hernández, pero no era el día para tapar agujeros de mal juego porque el empate se mantuvo en el marcador.

Incluso Vietto, si no llega a resbalarse en otro mano a mano ante Casillas, podría haber resuelto el encuentro para los suyos, que se marcharon del Bernabéu con la cabeza bien alta tras completar un excelente duelo, plagado de suplentes. Todo lo contrario que el Real Madrid, incapaz de recuperar el brillo de antaño y capaz de perder puntos que podrían valer una Liga.

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