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Infierno de ocupas en Ibiza: «Mi hijo me preguntó si los ocupas podían matarnos»

Las familias afectadas por los asaltos en la zona de Casa Lola relatan una noche marcada por el miedo y la ansiedad

Imagen de la calle donde se sufrieron los asaltos con un perro junto a una de las casas ocupadas. | Foto: Toni P.

| Sant Josep |

La noche posterior a los asaltos sufridos el pasado jueves en varias viviendas de los alrededores de Casa Lola estuvo marcada por el miedo, la ansiedad y la falta de sueño entre las familias afectadas. Tras el violento episodio vivido durante la mañana —cuando un hombre ensangrentado irrumpió en cuatro viviendas de la zona de Es Cubells sembrando el pánico entre los residentes antes de ser detenido por la Policía— las horas siguientes se convirtieron en una auténtica pesadilla para muchos vecinos.

Como si se tratara de una escena sacada de una película de terror, el sonido de la tormenta durante la madrugada acompañó el temor de unas familias que todavía trataban de asimilar lo ocurrido apenas unas horas antes.


Angustia

«Hemos tenido una noche realmente horrorosa», explica la vecina de la primera vivienda asaltada, todavía muy afectada por lo sucedido. Su marido tuvo que salir a trabajar de madrugada y ella permaneció sola en casa con sus tres hijos. «Uno de mis hijos tiene seis años y, aunque hemos intentado mantenerles al margen de todo lo ocurrido, se despertó a las cuatro de la mañana llorando desconsoladamente y preguntándome si «los okupas son malos y podrían matarnos», relata.

La mujer asegura que pasó el resto de la noche durmiendo junto a sus hijos. «Este fin de semana mi madre se llevará a los niños para que puedan cambiar de aires un poco», explica.

Las secuelas emocionales empiezan también a hacerse notar físicamente. «Esta mañana he tenido que ir al médico porque tengo mucha ansiedad. Tengo el cuerpo como si me hubieran dado una paliza», afirma.


Miedo

En la última de las viviendas asaltadas —donde el individuo provocó numerosos destrozos antes de ser finalmente detenido— la situación tampoco ha sido fácil de gestionar. «Me he pasado toda la mañana en la Guardia Civil», explica la propietaria.

Gracias a que su marido trabaja en la construcción pudieron reparar rápidamente parte de los daños para poder dormir en su habitación esa misma noche. Sin embargo, el impacto emocional sigue muy presente. «A mi tía, que estaba dentro de la casa cuando entró el hombre, le han diagnosticado un cuadro de ansiedad que probablemente le dure varios días. Esta noche ya la ha pasado en casa de otro familiar», señala.

La principal preocupación de la familia son sus hijos. «Damos gracias de que todo ocurriera a esa hora y no en otro momento en el que los niños estuvieran en casa. Tenemos cinco hijos», explica. Los mayores, de 16 y 13 años, sí fueron conscientes de todo lo sucedido, mientras que los pequeños —de ocho, siete y un año y medio— han podido mantenerse al margen.

Una de las casas ocupadas de la zona.
Foto: Toni P.

«Mi hija mayor quiso dormir con sus hermanos pequeños y mi hijo, que tiene una habitación exterior, tuvo que dormir dentro con nosotros. Esta noche ha sido muy larga», admite.

La mujer asegura que intenta mantenerse fuerte dentro de la situación. «Mi marido también está muy asustado por nosotros y, de momento, va a reducir sus horas de trabajo para pasar la mayor parte del tiempo con la familia», añade.


Inseguridad

El temor se ha extendido entre muchos residentes de la zona. «Tenemos mucho miedo», resume otra vecina. «Cada vez hay más gente, sobre todo en Casa Lola, donde ya hay niños y perros peligrosos. No tienen luz ni agua y se las apañan como pueden para conseguirlo», denuncia.

La vecina asegura que la preocupación aumenta a medida que crece el número de asentamientos ocupados en los alrededores. «Está viniendo más gente que ocupa otras casas y, cuanta más gente llega, más miedo tenemos, sobre todo después de cosas como las que ocurrieron ayer. Da miedo, mucho miedo», insiste.


Asentamientos

Otra vecina, que reside cerca de uno de los chalets ocupados de la zona, asegura que la situación se ha agravado especialmente en los últimos meses. «El mismo día del desalojo de Can Misses empezaron a llegar autocaravanas una detrás de otra. La mayoría acabaron en Casa Lola», relata.

Según explica, el problema ya no se limita únicamente a ese enclave. «No es solo allí. Hay al menos otras tres casas ocupadas en la zona. Una de ellas es la del holandés, muy cerca de mi vivienda, y allí se escuchan peleas constantemente. Ha habido incluso cuchilladas entre ellos», asegura.

La vecina afirma haber perdido la cuenta de las veces que ha visto acudir a la Policía, la Guardia Civil o incluso ambulancias a esa vivienda. «No dejo de pensar en mi vecina, la primera que sufrió el asalto, que vive rodeada de casas ocupadas con sus hijos y aun así sigue allí. Es una valiente», afirma.

Según denuncia, la situación «ha ido subiendo de tono» y asegura que muchos de los recién llegados «no respetan absolutamente nada». «Se enganchan a la luz, se las apañan para robar agua y tiran la basura por encima de las vallas. El bosque está lleno de plásticos y suciedad», lamenta.

La residente considera que el origen del problema se encuentra en el entorno de Casa Lola y Casa Paola. «Todo empezó allí. Apenas derribaron parte de la casa se instaló gente tanto en las estructuras que quedaron en pie como en otras que han ido levantando en plan chabola. Ahora esto va camino de convertirse en otro asentamiento como Can Rova y tantos otros que ha habido en la isla», sostiene.


Denuncias

La vecina explica además que algunos residentes ya trasladaron su preocupación al Ayuntamiento. «Fuimos a hablar con el alcalde, pero salimos bastante decepcionados», asegura.

Según su relato, durante ese encuentro se les habló de las deudas que la propietaria de los terrenos, Paquita Marsan, mantiene con el Ayuntamiento y se insistió en la necesidad de llamar al 112 y presentar denuncias cuando se produzcan incidentes.

Sin embargo, muchos vecinos aseguran sentir miedo incluso a denunciar. «Tenemos que poner nuestro nombre y apellidos en las denuncias y nos da miedo. Esta gente vive al lado de nuestras casas y nunca sabes lo que puede pasar», concluye.

El episodio del pasado jueves comenzó alrededor de las 12.30 horas, cuando varios vecinos escucharon gritos, golpes y cristales rotos procedentes de una vivienda de la zona. Poco después, un hombre ensangrentado irrumpió sucesivamente en cuatro casas mientras numerosas familias se encontraban en su interior. En una de ellas llegó incluso a acceder al dormitorio de un matrimonio mientras su bebé dormía en la habitación contigua. Finalmente, el individuo fue detenido por agentes de la Policía tras refugiarse en el baño de una de las viviendas asaltadas, donde causó importantes destrozos.

7 comentarios

user Pero | Hace 2 minutos

Vaya novela no?

MASIFICACION ibiza MASIFICACION ibiza | Hace 15 minutos

ESTO PASA EN TODOS PUNTOS DE LA ISLA. HASTA EN PLAYA DEN BOSSA QUE ESTÁ (GUIRIZADA) EN LA CASA DE LA CALLE ARENYS DE MAR TODOS LOS DIAS HAY ALTERCADOS Y COMO DICEN LOS VECINOS DE CASA LOLA LLAMAS A LA POLICIA MUNICIPAL Y LO PRIMERO QUE HACEN ES PEDIRTE TU NOMBRE Y TELEFONO (Aparte que lo normal es que ni se personen) HASTA EN LA MISMA PUERTA DE LA ANTIGUA DISCO KISS TIENEN SU (chabola) Y AL AYUNTAMIENTO SE LA TRAE FLOJA EN LA CALLE CORRES PELIGRO Y EN CASA TAMBIÉN TODO ESTO LO TRAE EL OCIO NOCTURNO DE BENITEZ Y CIA

user Carlos | Hace 33 minutos

4 cartuchos de dinamita y tomar por saco, no hay más que problemas por allí, pero bueno en más de un sitio habría que ponerlos 😂😂😂, que deprimente es todo esto, no estamos a salvo, una isla pequeña que tendría que ser todo controlable, es un caos, da igual si hablamos de violencia, okupas, alquileres, corrupción es todo un despropósito

FJ FJ | Hace una hora

ManifiestaSeguramente has escrito esto y todavía no te has enterado de lo de Cañamero. Sí, ese infame de Podemos, del Sindicato Andaluz de Tabajadores, que supuestamente defendía a éstos, pero que con las subenciones recibidas ha comprado una finca (sí, finca) para su familia, y cultiva marihuana.

user EIVISSenca | Hace 2 horas

En lo único que piensa uno al leer esto es en gasolina y cerillas. Pero a la vez en juez, prisión y dejar fuera todo lo que a pulso y esfuerzo se consigue. Luego de vacileo te saltan con lo de los HPs estos tienen derechos y ya es cuando vomitas y agradeces no estar ahí

user Nick74 | Hace 3 horas

Pienso que los extremos al final te llevan al otro extremo que nunca son buenos y estamos en ese punto que una persona tiene más derecho que el dueño de la vivienda y esto va a terminar mal no se si tardará 1 año o 10 pero al final se llegara al otro extremo como a pasado en Estados Unidos y si pasa eso que dios nos coja confesados

user Manifiesta | Hace 4 horas

El capitalismo neoliberal no solo intoxica, envenena y distribuye los recursos de todos, en unos pocos. También tiene la capacidad de generar grandes olas a través de sus medios de difusión y a través, de como se tienen que adaptar los ciudadanos a las consecuencias de la agresividad del sistema. Se huye hacia delante, para no rectificar el modelo tóxico y que los cuatro de siempre no dejen de multiplicar sus dividendos a costa de todos. Para proteger el sistema dictatorial tienen a las derechas ultras y extremas, las cuales se encargan de culpabilizar siempre a los más vulnerables a través de sus políticos o PPP que trabajan al servicio, todos están financiados por los grandes empresarios, multinacionales o fondos de inversión. La isla es un microcosmo de lo que es el mundo y lo que estamos viviendo aquí es producto de lo escrito anteriormente.

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