Como director del Mallorca Convention Bureau, tengo la convicción de que Mallorca está en un momento decisivo. Llevamos décadas demostrando nuestra excelencia como destino turístico, pero hoy, más que nunca, tenemos la oportunidad, y la responsabilidad, de situarnos en el mapa internacional del turismo MICE como un referente sólido, competitivo y sostenible.
El turismo de congresos, incentivos y eventos profesionales ya no es un complemento: es una pieza estratégica para romper la estacionalidad y atraer un visitante de alto valor. Cada congreso, cada convención y cada encuentro empresarial genera no solo un impacto económico directo, sino también un impulso social y profesional que beneficia a toda la isla, pues la llegada de grandes multinacionales, directivos y decisores estratégicos permite abrir nuevas oportunidades de desarrollo empresarial y crear empleo cualificado durante todo el año.
Sin embargo, competir en este escenario no es sencillo. Nos medimos con ciudades altamente consolidadas como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Bilbao, además de grandes capitales europeas que llevan años profesionalizando este segmento. Por eso, hay que dar un paso más y apostar por un modelo organizativo similar al de los destinos líderes: cohesionado, profesional y dotado de los recursos necesarios para crecer con ambición.
Esa es la nueva hoja de ruta que tenemos para el Mallorca Convention Bureau: crear una estructura público‑privada que permita unificar la voz de todos los actores implicados - Govern, Consell, Ayuntamiento de Palma, Cámara de Comercio, aeropuerto y empresas - para proyectar una imagen coherente, fuerte y alineada a nivel internacional. Solo colaborando podremos mostrar al mundo el verdadero potencial de nuestro destino.
Además, necesitamos dotarnos de un equipo técnico especializado, dedicado exclusivamente a la captación y gestión de eventos MICE. La profesionalización es clave para competir en igualdad de condiciones, acceder a congresos de mayor relevancia y trabajar con los distintos subsegmentos de manera estratégica.
A esta visión se suma una apuesta firme por una financiación estable. Disponer de recursos adecuados nos permitirá estar presentes en ferias internacionales, organizar eventos propios, impulsar viajes de familiarización y diseñar acciones formativas destinadas a fortalecer a nuestro sector. También para desarrollar campañas de marketing en los mercados más estratégicos que nos permita promocionar Mallorca como una marca MICE reconocible y diferenciada.
Uno de los elementos más transformadores será la creación de una oficina única de representación. Este punto de acceso centralizado facilitará la captación y confirmación de congresos, reforzando nuestros valores diferenciales: una conectividad excelente, infraestructuras de calidad, un sector turístico experimentado, un entorno seguro y una riqueza cultural y paisajística única en Europa.
Por último, queremos dar visibilidad a los embajadores locales: profesionales de diferentes sectores que, gracias a su trayectoria, pueden atraer eventos vinculados a su ámbito. Ellos son aliados esenciales para posicionar Mallorca en áreas científicas, tecnológicas, médicas o empresariales.
La hoja de ruta está clara y la dirección es la correcta. Mallorca tiene todo lo necesario para consolidarse como un destino MICE de referencia: talento, infraestructuras, un ecosistema profesional sólido y un compromiso compartido por avanzar.
Estamos preparados para competir, para liderar y para demostrar que nuestra isla no es solo un lugar para visitar, sino un lugar para inspirarse, conectar y construir oportunidades los 365 días del año.l