El empleo en Menorca durante el 2025 consolidó la tendencia alcista de estos últimos años. La media anual de afiliados a la Seguridad Social fue de 35.820 personas, el 6,16% de la afiliación total de Balears. El desglose por sectores fue el siguiente: 825 en agricultura, 3.182 en industria, 4.569 en construcción y 27.245 en servicios. Este último sector ocupa el 76,06% de la fuerza laboral menorquina y en Balears el 82,32%. La industria representa en Menorca el 8,88% de las personas asalariadas frente al 5,33% en Balears.
Por otra parte, Menorca, como en el resto de Balears, roza el pleno empleo. La tasa de paro en nuestra Isla fue del 3,1% en 2025. Precisamente, Balears cerró el año con la cifra de paro, 29.305 personas, más baja de la serie histórica gracias al buen comportamiento del sector servicios. En febrero del presente año la afiliación a la Seguridad Social del conjunto de las islas era de 507.373 personas.
Estos indicadores ponen de manifiesto que la economía menorquina es poco productiva porque nuestro tejido empresarial, salvo honrosas excepciones, no genera suficiente valor añadido. El sector industrial, para mantenerse, debe usar la herramienta insustituible de la digitalización, si bien, de cara a un próximo futuro hay que pensar en empresas que tengan que ver con las nuevas tecnologías. En cualquier caso, la mejor palanca para asegurar la pervivencia de las empresas es que sean competitivas y apuesten por la innovación y dispongan, asimismo, de un capital humano bien formado, eficiente y comprometido. Menorca debe recuperar una parte del talento que hemos exportado y, además, crear las condiciones para que se pueda teletrabajar desde la Isla. Estos son algunos de los grandes retos que tenemos por delante para poder mantener el sector industrial que es vital para no depender exclusivamente del turismo.
En los tiempos actuales debemos ser también realistas y aceptar que nuestra renta de situación nos conduce inexorablemente a que el turismo siga siendo el tractor de nuestra economía. Pero, para que, a su vez, mejore la renta disponible de los menorquines residentes es necesario que nuestro destino no lo monopolice casi en exclusiva el turismo de sol y playa.
En este sentido, me parecería conveniente el diseño, por consenso, (público / privado) de un mapa de los recursos naturales de la Isla, muchos de los cuales se encuentran en estado de abandono, para convertirlos en producto turístico y ofrecerlos al mercado con criterios de singularidad y alto standing para atraer a visitantes de mayor poder adquisitivo.
El modelo a reproducir lo encontramos en la Isla del Rey: un recurso natural descuidado y desvalido durante muchos años, y que, gracias a la iniciativa de un grupo de voluntarios liderados por Luis Alejandre, se ha convertido en un producto turístico y cultural de primer nivel. La proliferación de las galerías de arte es uno de sus beneficios colaterales. Lo mismo ha ocurrido en Ciutadella con las antiguas canteras de S'Hostal, epicentro de una intensa actividad artística en los veranos menorquines.
Conclusión: Empleo bien. Economía, manifiestamente mejorable.
Deberes: Formación, vivienda y conectividad.