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Una transformación en marcha

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Resulta muy complicado abstraerse de los acontecimientos que han desestabilizado la economía mundial las últimas semanas, toda vez que los conflictos en Oriente Medio están complicando (y mucho) la situación de los hogares y las empresas de Balears -y del resto de España y Europa- en este arranque de 2026, después de cerrar un 2025 lleno de desafíos, superados con el esfuerzo y tesón que siempre caracterizan a nuestro tejido empresarial.

El año pasado Balears finalizó con un crecimiento medio anual del 3,3 por ciento, según el informe de coyuntura de la Fundación Impulsa, lo que confirma la tendencia desaceleradora de una economía balear que arrancó 2025 creciendo al 3,6% en el primer trimestre y lo cerró al 2,9% en el último. No obstante, pese a esta leve contención, nuestra economía goza de buena salud. Así es, nuestro motor económico sigue generando récords, especialmente en el empleo, aunque los meses centrales del año muestran de nuevo signos de haber alcanzado el techo.

Aunque nuestra economía se expande por segundo ejercicio más durante los trimestres más alejados del verano (especialmente el primero), la actividad crece, pero cada vez le cuesta más acelerar en los momentos de máxima intensidad. Los márgenes empresariales se estrechan en algunos segmentos, los costes laborales y energéticos siguen elevados y las infraestructuras y servicios públicos se enfrentan a tensiones crecientes en temporada alta.

El mensaje es claro: Balears ya no puede confiar en que más liquidez global y más volumen turístico basten para sostener su prosperidad. Por tanto, estamos en un momento clave de transformación de nuestro modelo económico. Los frutos del crecimiento que generan nuestras empresas deben llegar mejor y ser compatibles con el bienestar de los ciudadanos que residimos en las Islas. Esta transformación es en sí misma una gran oportunidad para emprendedores y empresas, todos los que apuesten por la innovación, la digitalización y la formación para mejorar su productividad.

Nuestra principal industria es el turismo. Pero turismo no es sólo alojamiento: es industria, es cultura, es gastronomía, es salud, es innovación. Es importante hablar de diversificar nuestro modelo productivo, pero diversificar no es decrecer. Diversificar es crecer… y crecer mejor. Así lo expresé durante mi intervención en la Gala del Empresario celebrada el pasado noviembre en el Teatre Principal de Maó.

Debemos trabajar en resolver algunos problemas que nos permitan seguir generando bienestar a partir nuestra principal industria, el turismo. Pero eso no quita para que tengamos otras ramas de actividad, que debemos cuidar, ayudar e impulsar. Sin duda, nuestro principal reto es lograr conciliar el destacable peso del turismo en el crecimiento económico de España y Balears con el bienestar ciudadano a nivel local.

Desde CAEB seguimos empujando para situar a las empresarias y los empresarios en el centro del progreso social, del crecimiento económico y de la creación de empleo. Porque se lo merecen. Afortunadamente la sociedad así lo va reconociendo. El Edelman Trust Barometer de 2025, un informe independiente publicado anualmente a nivel nacional, muestra que en Balears todos los indicadores de confianza hacia las empresas y sus líderes superan a la media española. De hecho, el 60% de los ciudadanos de Balears confía en las empresas, frente al 53% de media nacional.

Por tanto, aunque nos queda camino por recorrer, la figura del empresario empieza a ser reconocida como lo que es: quien genera riqueza, valor y crea empleo en beneficio social y colectivo. Y lo hacemos alejándonos todo lo posible de la crispación política, de los intereses partidistas, con nuestra bien ganada independencia a lo largo de los 49 años de historia de esta patronal. El año que viene, cumpliremos con orgullo de pertenencia medio siglo de vida, de trabajo y defensa de los intereses de los empresarios de estas Islas.

Desde CAEB seguimos nuestra hoja de ruta sobre los objetivos marcados los últimos años. Lo hemos hecho y estamos haciendo en estos momentos dentro del Pacto de Sostenibilidad que puso en marcha el Govern balear hace dos años. Valoramos positivamente la reducción de impuestos, la voluntad de simplificación administrativa, la apuesta por el producto local, las políticas valientes para autónomos y el afrontar con valentía debates difíciles.

El Pacto de Sostenibilidad inició el pasado septiembre la segunda fase de trabajo con el objetivo de avanzar hacia la planificación de acciones concretas. Por parte de CAEB seguimos apoyando este acuerdo y, sobre todo, que cuente con la Mesa de Diálogo Social como órgano de respaldo tanto de empresas como de trabajadores.

El Documento de Bases de la Agenda de Transición del que se nutre esta segunda fase del Plan refleja un amplio consenso de por dónde debería transcurrir nuestro sistema productivo para ser más sostenible social, económica y ambientalmente. Para CAEB es prioritario atender los tres grandes retos que afectan de manera grave a todos los sectores de actividad: la falta de trabajadores, tanto cualificados como no cualificados; el absentismo laboral y, relacionado con ello, la falta de vivienda accesible y la movilidad.

En relación con el absentismo, del que se ha hablado y escrito mucho en los últimos meses, quiero destacar la firma el pasado mes de julio de un acuerdo con el Govern balear que consideramos fundamental para el presente y el futuro de nuestras empresas: el Convenio para la Mejora en la Gestión de la Incapacidad Temporal y la Asistencia Sanitaria. Sabemos que el absentismo laboral es un fenómeno complejo, con múltiples causas, pero con un impacto muy claro sobre las empresas. En Balears, aunque en 2024 registramos la tasa de absentismo más baja del país, ésta ha aumentado medio punto respecto al año anterior, alcanzando un 5,7%.

Esto significa que cada trabajador pierde, de media, 96 horas al año por absentismo. En una empresa de solo 10 personas —como tantas de las que conforman nuestro tejido empresarial— esto se traduce en 960 horas no trabajadas: el equivalente a tener un empleado a media jornada exclusivamente para cubrir bajas. Una carga difícil de asumir, especialmente en sectores como la hostelería, donde la tasa es aún mayor: 9,4% de media y hasta un 14,6% en temporada alta. Si en el conjunto de España hay prácticamente 1,5 millones de personas que no van a trabajar cada día, como denuncia la CEOE, ¿cómo no vamos a estar alarmados?

Estamos, por tanto, ante una tendencia preocupante, que afecta a la productividad, la competitividad y la capacidad organizativa de nuestras empresas. Y que, además, se da en un contexto de máxima dificultad para atraer y retener talento, debido al elevado coste de la vida y especialmente de la vivienda. La falta de ésta es, sin lugar a duda, el desafío más grande al que nos enfrentamos como sociedad.

Desde CAEB defendemos que, ante una baja laboral justificada, el foco debe estar siempre en la salud y recuperación del trabajador. Para ello, es imprescindible contar con recursos sanitarios eficaces y accesibles. Pero también debemos reconocer que existe un uso inadecuado del sistema, difícil de cuantificar, pero con un coste elevado y creciente para las empresas y para el conjunto de la sociedad. Por eso, consideramos esencial avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente de la incapacidad temporal, que permita prevenir, identificar y abordar sus causas reales, y actuar con agilidad y rigor en su seguimiento.

Pero no puede ser una actuación aislada. Debemos seguir trabajando de la mano el sector público, desde el diálogo y el consenso, para encontrar mecanismos que mejoren estos ratios avanzando hacia un sistema integrado de información sanitaria, que facilite la coordinación entre profesionales, empresas y mutuas. Sin olvidar mejorar la atención a los problemas de salud mental, que hoy están detrás de más del 30% de las bajas por enfermedad común.

Desde CAEB no desfallecemos. Todo lo contrario. Estamos plenamente comprometidos en el trabajo y el esfuerzo colectivo para avanzar en temas tan importantes como la economía sumergida y el alquiler turístico ilegal, la imprescindible apuesta por la formación, la reducción de la burocracia, la seguridad jurídica y, por último, pero englobándolo todo, la mejora de la productividad de nuestro tejido empresarial. Vamos a seguir peleando por todos estos retos que unen a los empresarios y las empresarias de Balears y que, ahora más que nunca, deben mantenernos fuertes y unidos.l

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