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Baja la cantidad (y calidad) de la inversión extranjera

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2025 ha sido un año de corrección para la inversión extranjera en España y, especialmente, para Balears. Según los datos del Ministerio publicados por Datainvex, la inversión extranjera bruta en España bajo a los 30.764 millones de euros en 2025, frente a los 39.352 millones de 2024. Lo que no ha cambiado es quiénes son los imanes de esa inversión: Madrid mantiene el liderazgo con 15.970 millones, aunque y eso que baja un 40% respecto al año anterior. El «pódium» lo completan, aunque ya muy lejos, Cataluña (4.510 millones) y Aragón (3.387), siendo las otras ya residuales: entre estas tres atraen casi el 78% de toda la inversión.

Y Balears pierde fuerza tras el extraordinario dato de 2024: la inversión extranjera en las islas se situó en 306 millones de euros, frente a los 749 millones del año pasado, pasando de la séptima comunidad «más invertida» de España a la decimoquinta, con un peso de apenas el 1% sobre el total español.
Es el duodécimo mejor dato de la serie histórica (desde 1993) aunque si tuviéramos en cuenta la inflación estaría todavía más abajo, incluso por debajo de la media histórica ajustada al IPC. El cambio más significativo está en el origen del capital: En 2024, Estados Unidos fue el gran protagonista, con 365 millones de euros, cerca de la mitad de toda la inversión recibida por Balears y este año es residual con lo que podría ser alguna operación puntual que el año pasado desvirtuara los datos.

Ahora cobran protagonismo Alemania, con 143,7 millones de euros y Francia con 76,7. Entre ambos países invierten el 72% del dinero que atrae Balears. En cuanto al destino sectorial de estas inversiones, hay menos cambios pero relevantes: Por supuesto, el sector turístico (servicios de alojamiento) vuelve a concentrar la mayor parte del capital, aunque con un volumen inferior al del año anterior. Le siguen actividades inmobiliarias, que consolidan su peso dentro del total, y a mayor distancia sectores como programación, consultorio y servicios tecnológicos, agencias de viajes y otras actividades vinculadas al turismo. Y eso es lo relevante: tras un 2023 y 2024 en el que empezaban a ganar protagonismo sectores más ligados a la tecnología y la diversificación, en 2025 se produce un retorno claro hacia los sectores tradicionales de la economía balear.

La conclusión es clara: cuando el volumen total de inversión se reduce, el capital se concentra de nuevo en turismo e inmobiliario. Para la economía balear la inversión extranjera sigue siendo una oportunidad: aporta actividad empresarial, empleo, modernización y capacidad financiera, pero también tiene sus riesgos. Si el capital se sigue concentrando en sectores ya tensionados, como el inmobiliario o el turístico, puede aumentar los desequilibrios existentes, especialmente en vivienda y territorio. El reto no es atraer inversión a cualquier precio, sino canalizarla hacia proyectos que eleven la productividad, generen valor añadido y ayuden a reducir la dependencia de actividades estacionales o intensivas en suelo y en ese sentido hemos dado un paso atrás.

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