Licenciado en Medicina General y Cirugía por la Universidad de Valencia, Antonio Hernández ha dedicado más de 15 años a la práctica médica y la divulgación en torno a la nutrición, la medicina integrativa y la salud metabólica y hormonal. Director médico de Keval+ y especialista en nutrición ortomolecular, combina la atención clínica con una intensa labor divulgativa. Es autor de ‘Testosterona: La hormona de la vida’ y coautor de ‘Cómo alcanzar la flexibilidad inmuno-metabólica’, obras sobre metabolismo y longevidad.
—¿Cómo cuidamos el cerebro a partir de los 50?
—A partir de los 50 tenemos que dejar de pensar solo en la memoria. El cerebro se protege cuidando también el corazón, el músculo, el sueño, la glucosa, la presión arterial y la vida emocional. Como médico integrativo, yo lo resumiría así: buen sueño, entrenamiento de fuerza, caminar, proteína suficiente, control de grasa visceral, vida social, aprendizaje y propósito. El cerebro no vive aislado dentro del cráneo. Depende de cómo respiramos, comemos, dormimos, nos movemos y nos relacionamos. No se trata de obsesionarse con suplementos o pruebas sofisticadas. Se trata de construir una vida que le diga al cerebro: «estás seguro, tienes energía y sigues siendo necesario».
—¿El estrés puede dañar el metabolismo aunque comamos bien?
—Sí. Y es algo que veo mucho en consulta. Una persona puede comer razonablemente bien y hacer ejercicio, pero si vive con estrés crónico, duerme poco y está siempre acelerada, su metabolismo puede resentirse. El estrés mantenido empeora la glucosa, la sensibilidad a la insulina, el hambre, la recuperación y la grasa abdominal. No engordamos solo por calorías. Engordamos también por contexto: sueño, ansiedad, horarios, inflamación, sedentarismo y decisiones repetidas bajo cansancio. La salud metabólica no es solo «dieta y gimnasio». También es sistema nervioso.
—¿Por qué es tan importante entrenar fuerza?
—Porque el músculo es medicina preventiva. El entrenamiento de fuerza no es solo para gente joven o para quien quiere verse mejor. A partir de los 40 o 50 años es clave para conservar autonomía, hueso, equilibrio, sensibilidad a la insulina y calidad de vida. El músculo ayuda a manejar mejor la glucosa, protege las articulaciones y mantiene nuestra capacidad de movernos sin depender de nadie.
No hace falta entrenar como un culturista. Pero sí hay que mandar al cuerpo una señal clara: ‘este músculo sigue siendo necesario’.
—¿El ayuno intermitente funciona de verdad?
—Puede funcionar, pero no es magia. En muchas personas funciona porque les ayuda a comer menos, picar menos y ordenar mejor el día. También puede mejorar algunos marcadores metabólicos, sobre todo si hay sobrepeso o resistencia a la insulina. Pero no es obligatorio ni sirve para todo el mundo. Si una persona ayuna y luego come mal, duerme peor, entrena peor o vive con ansiedad por la comida, no hemos ganado nada. Mi visión es sencilla: el ayuno intermitente es una herramienta, no una religión.
—¿Es un error tener miedo a la fruta?
—En la mayoría de casos, sí. Se ha metido a la fruta en el mismo saco que el azúcar refinado, y eso es un error. No es lo mismo beber un refresco que comer una naranja, una manzana o unos frutos rojos. La fruta tiene agua, fibra, vitaminas, minerales, polifenoles y saciedad. El problema no suele ser la fruta entera. El problema suele ser el exceso de ultraprocesados, bebidas azucaradas, alcohol y sedentarismo.
Para la mayoría de personas, tomar fruta a diario es saludable. Otra cosa es personalizar en casos concretos, como diabetes mal controlada o problemas digestivos específicos.
—¿Berberina o metformina?
—Son herramientas distintas. La metformina es un medicamento con mucha evidencia, muy usado en diabetes tipo 2, prediabetes en algunos casos y resistencia a la insulina. Debe indicarse con criterio médico. La berberina es un compuesto natural interesante para glucosa, triglicéridos y metabolismo, pero tiene menos evidencia que la metformina y depende mucho de la calidad del producto. Yo no las pondría a competir como si fueran iguales. La metformina tiene un lugar médico más claro. La berberina puede ser útil como apoyo en ciertos perfiles metabólicos leves o moderados. Pero lo importante es esto: ni la berberina ni la metformina sustituyen al músculo, al sueño, a la pérdida de grasa visceral y a una alimentación bien planteada.
—¿La testosterona baja solo por la edad?
—No solo por la edad. La testosterona puede bajar con los años, pero también influyen muchísimo la grasa abdominal, el mal sueño, el alcohol, el estrés, el sedentarismo, la resistencia a la insulina, algunos medicamentos y la pérdida de masa muscular. Un hombre de 40 o 50 años que nota menos energía, menos libido, peor recuperación o más grasa abdominal no debería asumir directamente que necesita testosterona. Primero hay que estudiar bien el caso. Hay hombres que mejoran mucho corrigiendo sueño, fuerza, grasa visceral y hábitos. Otros sí pueden tener un hipogonadismo real y necesitar tratamiento médico. El error es irse a los extremos: ni decir ‘es normal, aguántate’, ni convertir la testosterona en una gasolina para hombres cansados.
—¿La creatina sirve más allá del gimnasio?
—Sí. Probablemente es uno de los suplementos más interesantes para el envejecimiento saludable. La creatina ayuda al músculo a producir energía y tiene mucha evidencia en fuerza, potencia y masa muscular. Eso, a partir de cierta edad, es importantísimo, porque conservar músculo es conservar autonomía. También se está estudiando su papel en cerebro, hueso y función cognitiva. Ahí la evidencia es prometedora, aunque todavía no tan sólida como en músculo. En general, la creatina monohidrato, en dosis de 3 a 5 gramos al día, es una opción sencilla y bien tolerada para muchas personas. Eso sí: si hay enfermedad renal o una situación médica compleja, conviene supervisarlo. No es un milagro, pero dentro del mundo de los suplementos es de las cosas más serias que tenemos.
—¿Caminar en ayunas tiene ventajas?
—Puede tenerlas, sobre todo si hablamos de caminar suave. Una caminata por la mañana, antes de desayunar, puede ayudar a mejorar la flexibilidad metabólica, activar el cuerpo, regular la glucosa y ordenar el ritmo del día. Pero no significa que sea obligatorio ni que queme grasa de forma mágica. Lo importante es el contexto. Si caminar en ayunas te sienta bien, perfecto. Si te mareas, duermes mal, estás muy estresado o rindes peor, no hace falta forzarlo. Para mí, lo valioso no es ‘sufrir en ayunas’. Lo valioso es empezar el día con movimiento, luz natural y una señal metabólica suave. Envejecer bien no depende de un truco. Depende de cuidar las grandes señales: músculo, sueño, metabolismo, estrés, vínculos y propósito.