En Ca Na Negreta se encuentra uno de los conceptos gastronómicos más originales de la isla, Bartienne. El proyecto, impulsado por Bárbara Calabuig y Etienne Harms, mezcla cocina italiana, interiorismo, antigüedades y encuentros sociales en un formato que rompe con la hostelería tradicional. Y es que su esencia no está solo en la comida, sino en la experiencia de compartir. Grandes mesas de madera, iluminación cálida y decoración vintage crean un ambiente que recuerda más a una casa familiar que a un restaurante convencional. Según cuentan sus creadores, la idea nació de unir dos pasiones: la cocina y el diseño de interires. Y es que además de comer en sus grandes mesas, también las puedes comprar.
Workshops, cenas y tardeo
En Bartienne trabajan en familia y funcionan mediante reservas o a través de eventos semanales que anuncian en redes sociales y que son todo un éxito. Cada semana ofrecen algo nuevo y distinto: unas noches tienen workshops, otras celebran cenas y también organizan tardeos bajo reserva. Uno de los eventos que más éxito tiene son las ‘Italian Nights’, veladas gastronómicas inspiradas en la tradición italiana que reúnen a residentes y visitantes alrededor de una cocina completamente casera. Son como reuniones entre amigos y cada Italian Night tiene una personalidad distinta. Las cenas también cambian cada semana con propuestas como el vitello tonnato, stracciatella con tomate, carpaccios de pescado y recetas elaboradas con productos frescos y de kilómetro cero. No hay una carta fija porque siempre se realizan según el producto disponible y la inspiración de la semana. Además, cocinan muchos de los platos frente a sus invitados. Su filosofía culinaria apuesta por ingredientes locales y elaboraciones artesanales. Precisamente esa cocina hecha en casa es la que ahora también trasladan a su propuesta take away, una línea de comida casera para llevar donde podemos escoger entre pasta fresca, salsas cocinadas lentamente y recetas italianas para quienes buscan comer bien y no pueden dedicar tiempo a cocinar. La idea no es ofrecer comida rápida, sino trasladar la sensación de hogar y cocina familiar italiana a todos los ibicencos.
En un lateral han habilitado también el rincón del café, un pequeño espacio donde preparan café y té matcha. Si visitas Bartienne no tendrás la sensación de estar en un restaurante, sino la de entrar a casa de alguien que cocina para amigos.